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Normas sobre funcionarios diplomáticos y consulares (Segunda Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores, La Habana – 1940)

La Segunda Reunión de Consulta entre los Ministros de Relaciones Exteriores de las Repúblicas Americanas,

Considerando:

Primero: Que uno de los fundamentos de la unidad espiritual de América radica en la firme adhesión de los pueblos del Continente a los principios del Derecho Internacional.

Segundo: Que las Repúblicas Americanas suscribieron en la Habana, el 20 de Febrero de 1928, una Convención sobre funcionarios diplomáticos que contiene los principios generalmente admitidos por todas las Naciones.9

Tercero: Que dicha Convención establece, entre otros, los siguientes principios:

a) Los funcionarios diplomáticos extranjeros no podrán inmiscuirse en la política interna o externa del Estado en que ejercen sus funciones.

b) Deberán ejercer sus atribuciones sin entrar en conflictos con las leyes del país donde estuvieren acreditados.

c) No deben reclamar inmunidades que no sean esenciales al desempeño de sus fundones oficiales.

d) Ningún Estado podrá acreditar sus funcionarios diplomáticos ante los demás sin previo acuerdo con éstos.

e) Los Estados pueden negarse a admitir un funcionario diplomático de los otros, o, habiéndolo admitido ya, pedir su retiro, sin estar obligados a expresar los motivos de su resolución.

Por tanto:

Resuelve:

“Encarecer a los Gobiernos de las Repúblicas Americanas que impidan, dentro de las disposiciones del Derecho Internacional, las actividades políticas de los agentes diplomáticos o consulares extranjeros, en el territorio en que estén acreditados, que pongan en peligro la paz y la tradición democrática de América.”

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Comité Interamericano de Neutralidad (Segunda Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores, La Habana – 1940)

La Segunda Reunión de Consulta entre los Ministros de Relaciones Exteriores de las Repúblicas Americanas,

Resuelve:

Primero: Instar al Comité Interamericano de Neutralidad para que formule un anteproyecto de Convención, en el que se contemplen los efectos jurídicos de la zona de seguridad, y las medidas de cooperación internacional que los Estados Americanos estén dispuestos a adoptar para obtener sea respetada.

Segundo: Encargar al Comité Interamericano de Neutralidad, que funciona en Río de Janeiro, que prepare un Proyecto de Convención Interamericana que abarque integralmente todos los principios y reglas reconocidos generalmente en el derecho internacional en materia de neutralidad, y especialmente los contenidos en las Resoluciones de Panamá, en las legislaciones particulares de los Estados Americanos, y en las recomendaciones ya presentadas por el mismo Comité.

Tercero: El referido Proyecto una vez formulado, será depositado en la Unión Panamericana, para ser sometido a la firma, adhesión y ratificación de los respectivos Gobiernos de las Repúblicas Americanas.

Cuarto: Mientras el Proyecto no sea formulado, aceptado y ratificado, se recomienda a ls Estados Americanos que adopten en sus legislaciones particulares sobre neutralidad, los principios y reglas contenidos en las Declaraciones de Panamá y en las Recomendaciones ya formuladas, o que formule en lo sucesivo, el Comité Interamericano de Neutralidad, sugiriéndole que la incorporación de dichas resoluciones y recomendaciones, en las respectivas legislaciones se haga, en cuanto sea posible, en forma codificada y de conjunto.

Quinto: Disponer que dicho Comité Interamericano de Neutralidad, cuando lo juzgue conveniente, haga directamente sus recomendaciones a los Gobiernos de las Repúblicas Americanas, bajo la reserva de informar sobre ellas a la Unión Panamericana.

Sexto: Recomendar que la Unión Panamericana haga circular, entre los Gobiernos de los Estados de América, las Actas del Comité Interamericano de Neutralidad de Río de Janeiro, y que éstas se publiquen por la Unión Panamericana cuando el referido Comité lo juzgue oportuno.

Séptimo: Que el Comité Interamericano de Neutralidad pueda funcionar con la presencia de un mínimo de cinco miembros presentes, a las reuniones. Las Resoluciones se adoptarán con el voto favorable de cuatro miembros, por lo menos.

Octavo: Que aunque el Comité es, por naturaleza, permanente, queda autorizado para celebrar reuniones periódicas, y declararse en receso por tiempo determinado, sin perjuicio de ser convocado extraordinariamente por el Presidente, cuando haya de ser considerada alguna materia urgente e importante.

Noveno: Consignar, por su meritoria labor, un voto de aplauso y felicitación al Comité Interamericano de Neutralidad de Río de Janeiro, en las personas de sus miembros: Excelentísimos Señores: Afranio de Mello Franco, L. A. Podestá Costa, Mariano Fontedlla, A. Aguilar Machado, Charles G. Fenwick, Roberto Córdova, Gustavo Herrera, Manuel Francisco Jiménez y S. Martínez Mercado.

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ACTA FINAL (Segunda Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores, La Habana – 1940)

Los Gobiernos de las Repúblicas Americanas, con el propósito de que sus Ministros de Relaciones Exteriores o los Representantes personales de los mismos, se reunieran con ñnes de consulta, a virtud de los acuerdos adoptados en anteriores Conferencias Inter-Americanas, acreditaron debidamente a los Delegados que se expresan a continuación (siguiendo el orden de precedencia fijado por el correspondiente sorteo), los que se reunieron en la ciudad de la Habana, durante los días comprendidos desde el veintiuno hasta el treinta de Julio de mil novecientos cuarenta, respondiendo a invitación del Gobierno de la República de Cuba:

[Siguen los nombres de los Delegados.]

La Reunión celebró su Sesión Inaugural el día veintiuno de Julio de mil novecientos cuarenta, a las cuatro de la tarde, en el Hemiciclo de la Cámara de Representantes, ediñcio del Capitolio Nacional, con la asistencia de S. E. el doctor Federico Laredo Brú, Presidente de la República de Cuba, bajo la presidencia provisional de S. E. el doctor Miguel Angel Campa, Secretario de Estado, actuando de Secretario General, el doctor César Salaya y de la Fuente.

El Reglamento de la Reunión fue aprobado por el Consejo Directivo de la Unión Panamericana, en la sesión celebrada el día veintinueve de Junio de mil novecientos cuarenta y el Programa, en la sesión celebrada por dicho Organismo, el día cinco del mes en curso.

El Reglamento y el Programa relacionados, quedaron ratificados por la Reunión, en la sesión preliminar celebrada el día veintidós de Julio de mil novecientos cuarenta, a las diez de la mañana.

En la sesión Plenaria celebrada el mismo día, a las cuatro de la tarde, fue electo Presidente Permanente de la Reunión, el doctor Miguel Angel Campa, Secretario de Estado de la República de Cuba.

En cumplimiento de las disposiciones contenidas en los artículos séptimo y octavo del Reglamento, se constituyeron las siguientes Comisiones: de Credenciales, de Coordinación, de Neutralidad, de Protección de la Paz del Hemisferio Occidental y de Cooperación Económica. Para la constitución de estas tres últimas Comisiones se tuvo en cuenta la división en tres partes o Capítulos, del Programa de la Reunión.

En la misma Sesión Preliminar en que se ratificó el Reglamento, se designaron los miembros componentes de las cinco Comisiones antes relacionadas, que quedaron integradas así:

Comisión de Credenciales: S. E. el Sr. Narciso Garay, (Panamá); S. E. el Sr. Tomás A. Salomoni, (Paraguay); S. E. el Sr. Carlos Salazar, (Guatemala); S. E. el Sr. Héctor Escobar, (El Salvador); S. E. el Sr. Silverio Lainez, (Honduras).

Comisión de Coordinación: S. E. el Sr. Leopoldo Meló, (Argentina); S. E. el Sr. Mauricio Nabuco, (Brasil); S. E. el Sr. Cordell Hull, (Estados Unidos de América); S. E. el Sr. Léon Laleau, (Haití).

Comisión de Neutralidad: S. E. el Sr. Leopoldo Meló, (Argentina); S. E. el Sr. Luis Anderson, (Costa Rica); S. E. el Sr. Oscar Schnake, (Chile);

S. E. el Sr. Pedro Manini Ríos, (Uruguay); S. E. el Sr. Enrique Pinot, (Bolivia) ; S. E. el Sr. Carlos Salazar, (Guatemala); S. E. el Sr. Silverio Lainez, (Honduras).

Comisión de Protección de la Paz del Hemisferio Occidental:

S. E. el Sr. Cordell Hull, (Estados Unidos de América); S. E. el Sr. Diógenes Escalante, (Venezuela); S. E. el Sr. Mauricio Nabuco, (Brasil); S. E. el Sr. Julio Tobar Donoso, (Ecuador); S. E. el Sr. Arturo Despradel, (República Dominicana); S. E. el Sr. Tomás A. Salomoni, (Paraguay); S. E. el Sr. Narciso Garay, (Panamá).

Comisión de Cooperación Económica: S. E. el Sr. Eduardo Suárez, (México); S. E. el Sr. Luis López de Mesa, (Colombia); S. E. el Sr. Lino Cornejo, (Perú); S. E. el Sr. Mariano Arguello, (Nicaragua); S. E. el Sr. Léon Laleau, (Haití); S. E. el Sr. Héctor Escobar Serrano, (El Salvador); S. E. el Sr. Miguel Angel Campa, (Cuba).

En la misma Sesión Preliminar últimamente citada, se acordó por unanimidad, que la Comisión a que se refiere el artículo sexto, quedaba constituida con los Ministros de Relaciones Exteriores de las Repúblicas Americanas o los Representantes personales de los mismos.

Asimismo se acordó que las Delegaciones que presentaran Proyectos correspondientes a materias propias de cualquiera de las tres Comisiones últimamente mencionadas, tenían el derecho de pertenecer a la Comisión correspondiente, en concepto de miembros ex-oficio.

La Segunda Reunión de Consulta entre los Ministros de Relaciones Exteriores de las Repúblicas Americanas, aprobó los siguientes Votos, Mociones, Declaraciones, Recomendaciones y Resoluciones:

RESERVAS

Reserva db la Delegación de Méjico:

—En cuanto a la Declaración referente a las relaciones entre los Gobiernos de Chile y España (XVIII):

“La Delegación de México se adhiere a la declaración aprobada, tan áólo por cuanto expresa su viva simpatía y fraternal solidaridad con la actitud que en defensa de principioe básicos para los pueblos libres de América ha observado el Gobierno de la Hermana República de Chile.”

Reserva de la Delegación Argentina:

—En cuanto al Acta de la Habana (XX):

“El Delegado de la República Argentina al suscribir esta Acta, deja constancia de que ella no se refiere ni comprende a las Islas Malvinas porque éstas no constituyen colonia o posesión de nación europea alguna por hacer parte del territorio argentino y estar comprendidas en su dominio y soberanía, según se destacó en la Reunión de Panamá, cuya declaración da por reproducida en todo su contenido y también con relación a otras regiones australes argentinas según lo ha hecho presente en las deliberaciones de esta Comisión. Igualmente manifiesta que la firma de la presente Acta y Resolución no afecta y deja intactas las facultades del Gobierno establecidas en las normas constitucionales que rigen en la Argentina, sobre los procedimientos aplicables para que esta Acta y Resolución adquiera obligatoriedad, fuerza y vigor.”

Reserva de la Delegación del Uruguay:

—En cuanto al Acta de la Habana (XX):

“La Delegación de la República del Uruguay manifiesta que esta Acta tiene por objeto antiapar el cumplimiento de la Convención aprobada sobre la materia, para el caso de que sea necesario aplicarla antes de que se obtenga el número de ratificadones bastante para su entrada en vigenda.

“En tal concepto quiere dejar reserva sentada sobre la actitud de su Gobierno, y por instrucdones expresas de éste, por si considera del caso antes de aplicar el Acta, examinar la cuestión de si dentro del régimen constitudonal uruguayo, corresponde obtener la previa ratificaaón legislativa.”

Reserva de la Delegación de Bolivia:

—En cuanto a la Resolución sobre d Comité Interamericano de Río de Janeiro (I): “La Delegación de Bolivia desea se tenga en cuenta la situación peculiar de su país, estado mediterráneo carente de costas, cuyo derecho de libre tránsito ha sido reconoddo en la Convención de la Habana, de 1928, sobre Neutralidad Marítima y por Tratados bilaterales concertados con las Naciones fronterizas.

“La aplicación de los principios sugeridos por eí Comité Interamericano de Neutralidad, en lo que respecta a Internación, significaría desconocer los derechos de Bolivia sobre esta materia, lo que seguramente no ha estado en el espíritu de los autores del Proyecto, y comportaría el peligro de que, en caso de un conflicto bélico, se efectuara la internación de los miembros de las Fuerzas Armadas de su país que se vieran precisados a cruzar d territorio neutral.”

Reservas de la Delegación de Chile:

—“La Delegación de Chile, convendda de la necesidad de realizar prácticamente la solidaridad continental, aprueba los acuerdos aclarando que Chile sólo adquirirá compromisos y responsabilidades cuando los referidos acuerdos sean ratificados por sus organismos constitudonales.”

—En cuanto a la Resolución sobre Cooperación Económica y Financiera (XXV):

“ La Ddegación de Chile, como lo hidera en la Primera Reunión de Consulta de Panamá, salva su voto en lo que se refiere a los’ principios liberales’ de que tratan las letras a), b) y c) del número 1, por las razones expresadas en el seno de la Comisión que trató este proyecto.”

Reserva de la Delegación de Colombia:

En cuanto al Acta de la Habana (XX) y a la Declaración sobre Asistencia Redproca y Cooperación Defensiva de las Nadooes Americanas (XV):

“ Voto positivamente con la indicación de que firmaré el Acta de la Habana y la Declaración sobre Asistencia Redproca y Cooperación Defensiva de las Naciones Americanas, sujeto a la aprobación de mi Gobierno y a las normas constitudonales de mi país.”

Reserva de la Delegación de Venezuela:

—En cuanto al Acta de la Habana (XX):

“La Ddegación de Venezuela firma, en la inteligencia de qued Acta de la Habana, relativa a posesiones coloniales, queda sujeta a ratificación de los poderes públicos de la nación, conforme a sus dispostdoaes constitucionales.’

Reserva db la Delegación del Perú:

—En cuanto a la Resolución referente a la Solución Padfica de Conflictos (XIV):

“El Perú acepta la Moción de la Delegación Haitiana con la reserva de que la Comisión solamente actuará a aolidtud de las Partes interesadas.”

[Siguen las firmas de los Ministros o sus Representantes.]

Reserva adicional de la Delegación de Chile:

En cuanto al Acta de la Habana (XX):

“La Delegación de Chile, en d momento de suscribir la presente Acta Final, además de la reserva expresada en la 5 1 Plenaria Privada de ayer, hace reserva de los derechos de Chile en la Antártica.”

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Ministros de Relaciones Exteriores, o sus representantes, que tomaron parte en la Reunión (Segunda Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores, La Habana – 1940)

Argentina: “Leopoldo Meló; Bolivia,  Enrique Finot; Brasil, ‘Mauricio Nabuco; Colombia, Luis López de Mesa; Costa Rica, “Luis Anderson Morúa; Cuba, Miguel Angel Campa; Chile, “Oscar Schnake; Ecuador, Julio Tobar Donoso; El Salvador, “Héctor Escobar Serrano; Estados Unidos de América, Cordell Hull; Guatemala, Carlos Salazar; Haití, Léon Laleau; Honduras, Silverio Laínez; México, “Eduardo Suárez; Nicaragua, Mariano Argüello; Panamá, Narciso Garay; Paraguay, Tomás A. Salomoni; Perú, Lino Cornejo; República Dominicana, Arturo Despradel; Uruguay, ‘Pedro Manini Ríos; Venezuela, “Diógenes Escalante.

Presidente de la Reunión: Miguel Angel Campa, Secretario de Estado de la República de Cuba.

Secretario General: César Salaya y de la Fuente, de Cuba.

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Reglamento de la Reunión (Segunda Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores, La Habana – 1940)

CAPITULO I Funcionarios de la Reunión Delegados

Art. i. Los Delegados serán los Ministros de Relaciones Exteriores de las Repúblicas Americanas o los representantes que hayan sido designados para substituirlos, quienes se reunirán con fines de consulta de conformidad con los acuerdos interamericanos de Buenos Aires y de Lima.

Para asesorar a los Ministros de Relaciones Exteriores o sus representantes, podrán asistir a las reuniones de la Conferencia sus respectivos delegados, sin voz ni voto.

El Ministro de Relaciones Exteriores podrá designar el delegado que ha de substituirlo cuando él personalmente no pueda asistir a algunas reuniones, mediante un aviso previo a la Secretaría General de la Conferencia.

Art. 2. El Director General de la Unión Panamericana será considerado como miembro ex oficio de la Conferencia, pero sin derecho a voto.

La Reunión podrá solicitar la colaboración técnica de los Comités especiales creados por las Reuniones de los Ministros de Relaciones Exteriores de las Repúblicas Americanas.

Presidente de la Reunión

Art. 3. El Presidente de la República de Cuba designará al Presidente Provisional que presidirá en la sesión inaugural y continuará ejerciendo sus funciones hasta que la conferencia elija al Presidente Permanente.

Art. 4. En ausencia del Presidente Permanente, las sesiones serán presididas por los Ministros de Relaciones Exteriores, o sus representantes en la Reunión, de acuerdo con el orden de precedencia que se establecerá por la suerte en la primera sesión. Este orden de precedencia se observará también en la colocación de los delegados.

Secretario General

Art. 5. El Secretario General será designado por el Presidente de la República de Cuba. Serán atribuciones del Secretario General preparar las actas de las sesiones y dirigir el trabajo de los funcionarios de la Secretaría.

CAPITULO II Comisiones

Art. 6. Los Ministros de Relaciones Exteriores de las Repúblicas Americanas, o sus representantes, constituirán una Comisión que se reunirá con el fin de considerar los diversos temas del programa, y todo proyecto que se proponga y sea aceptado por voto de dos terceras partes de las naciones representadas.

Art. 7. Habrá una Comisión de Credenciales, que será designada en la primera sesión, y una Comisión de Coordinación, que se compondrá de un representante por cada uno de los idiomas oficiales.

Art. 8. Se designarán también las comisiones que se consideren necesarias para estudiar, informar y formular proyectos para ser sometidos a la consideración de la comisión en pleno.

Art. 9. Cada comisión eligirá su propio presidente, y designará un relator que informará a la Comisión en pleno sobre las conclusiones a que llegue la comisión.

Art. 10. Antes de la primera sesión plenaria de la Reunión de los Ministros de Relaciones Exteriores, o sus representantes, se celebrará una sesión preliminar para considerar cuestiones de organización que serán sometidas a la sesión plenaria.

Art. 11. Las conclusiones a que llegue la Reunión de Ministros de Relaciones Exteriores, o sus representantes, se someterán antes de que se les imparta aprobación formal, a la Comisión de Coordinación para que ésta coordine el texto en los diversos idiomas oficiales.

Art. 12. Serán idiomas oficiales de la Reunión el español, el inglés, el portugués y el francés.

CAPITULO III [Sesiones]

Art. 13. Para celebrar una sesión se necesita que estén presentes los delegados de la mayoría de las naciones representadas.

Art. 14. Cada República representada tendrá un solo voto, y los votos se emitirán separadamente por países y se harán constar en las actas.

Las votaciones se harán, por regla general, de viva voz, a menos que algún delegado pida que se hagan por escrito. En este caso, cada delegación depositará en una urna una cédula en que se expresará el nombre del Estado que representa y el sentido que emita su voto. El Secretario General leerá en voz alta estas cédulas y contará los votos.

Art. 15. No se procederá a votar ningún informe, proyecto o proposición que verse sobre alguno de los asuntos incluidos en el programa, sino cuando estén presentes delegados de dos terceras partes, por lo menos, de las naciones representadas en la Reunión.

Art. 16. Salvo los casos exceptuados en este reglamento, las proposiciones, informes y proyectos se entenderán aprobados cuando reúnan el voto afirmativo de la mayoría absoluta de los países representados en la sesión en que se tome la votación.

Art. 17. Las sesiones de apertura y de clausura de la Reunión de Ministros de Relaciones Exteriores serán públicas. Se podrán celebrar otras sesiones públicas cuando de antemano así lo determinen y ordenen los delegados.

CAPITULO IV

Actas de las Sesiones y Publicaciones de la Reunión de Ministros

Art. 18. El Secretario General hará tomar textualmente actas de las sesiones públicas celebradas por los Ministros de Relaciones Exteriores, o sus representantes, y preparará un breve resumen de la labor desarrollada en otras sesiones.

El Secretario de cada comisión preparará un acta sucinta de cada sesión, en la que se resumirán las exposiciones de los delegados y en las que se anotarán íntegramente las conclusiones a que haya llegado la comisión.

Art. 19. Las conclusiones a que llegue la Reunión de Ministros de Relaciones Exteriores se incorporarán en un Acta Final que será suscrita por los delegados en la sesión de clausura.

Art. 20. El Gobierno de Cuba publicará las actas y el Acta Final, y transmitirá copias de ellas a los Gobiernos de las Repúblicas Americanas, a los delegados y a la Unión Panamericana.

Art. 21. Los originales de las actas y el original del Acta Final serán conservadas en los archivos de la Unión Panamericana, a donde los enviará el Secretario General.

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Programa de la Reunión (Segunda Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores, La Habana – 1940)

I

Neutralidad

Consideración de los derechos y deberes de los beligerantes y de las Repúblicas Americanas, incluyendo:

(1) Examen de las recomendaciones pertinentes del Comité Interamericano de Neutralidad y de las medidas que se han tomado como resultado de las mismas.

(2) Examen, a la luz de las actuales circunstancias, de las normas de neutralidad establecidas en el Artículo 3 de la “Declaración General de Neutralidad de las Repúblicas Americanas, ” que fue aprobada en la Reunión de Panamá el día 3 de octubre de 1939.

(3) Intercambio de informaciones sobre actividades tendientes a poner en peligro el común ideal democrático americano que puedan desarrollarse en el territorio y jurisdicción de cualquiera de las Repúblicas Americanas.

(4) Consideración de las actividades humanitarias que, de manera coordinada, puedan llevar a cabo, en beneficio de refugiados, prisioneros y demás víctimas de la guerra, los Gobiernos de las Repúblicas Americanas, las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y otros organismos creados para ese objeto.

II

Protección de la Paz del Hemisferio Occidental

Consideración de las medidas que deben tomarse para la preservación de la soberanía y de la paz de las naciones del hemisferio occidental.

(1) Estudio, de acuerdo con la Resolución XVI aprobada en la reunión de Panamá el 3 de octubre de 1939, de los problemas que puedan presentarse a las Repúblicas Americanas en caso de que la soberanía actualmente ejercida por Estados no Americanos sobre regiones geográficas de las Américas, se abandone, cese, o quede materialmente menoscabada.

(2) Examen de las medidas que han sido o puedan ser propuestas para asegurar el éxito de los propósitos señalados en la Declaración Conjunta de Solidaridad Continental, en la Declaración General de Neutralidad, y en la Declaración de Panamá; y consideración de los problemas de seguridad del continente.

(3) Examen del mecanismo interamericano de consulta creado por las Conferencias de Buenos Aires y de Lima, con el objeto de determinar las medidas que puedan adoptarse para aumentar su eficacia.

III

Cooperación Económica

(1) Consideración de las medidas que han sido propuestas por el Comité Consultivo Económico Financiero Interamericano.

(2) Examen de las medidas adicionales que se considere conveniente adoptar en las presentes circunstancias o que se crea conveniente referir al Comité Consultivo Económico Financiero Interamericano para que las estudie inmediatemente y haga las correspondientes recomendaciones.

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Cablegrama Circular de invitación del Secretario de Estado de Cuba, La Habana 28 de Junio de 1940 (Segunda Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores, La Habana – 1940)

La Habana 28 de Junio de 1940

Al Excelentísimo Sr. Ministro de Relaciones Exteriores,

Cumpliendo Resolución XIII Panamá tengo el honor de invitar a Vuestra Excelendia a la Segunda Reunión de Consulta que debía celebrarse el primero de Octubre y la cual ha sido adelantada a solicitud de varios Gobiernos debido a la gravedad de los últimos acontecimientos.

Dada la índole de las materias que integrarán la agenda el Gobierno de Cuba se permite señalar la importancia de que Vuestra Excelencia asista personalmente a la Reunión cuya sesión inaugural se ha fijado para el día 20 de Julio. Aprovecho la oportunidad para reiterar a Vuestra Excelencia el testimonio de mi más alta y distinguida consideración.

Miguel Angel Campa Secretario de Estado de la República de Cuba

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Satisfacción y aprecio por la organización y hospitalidad brindadas a la Reunión por la República de Panamá (Primera Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores, Panamá – 1939)

La Reunión de Consulta entre los Ministros de Relaciones Exteriores de las Repúblicas Americanas

Resuelve:

1o. Testificar su gran satisfacción por el correcto y eficaz funcionamiento de todas las dependencias organizadas por el Gobierno de la República de Panamá para facilitar a las Representaciones Americanas el desempeño de sus labores.

2o. Expresar al Gobierno de la República de Panamá el profundo aprecio de la Reunión por la cordial hospitalidad y la atención constante de que ha sido objeto el personal de las Delegaciones.

(Aprobada el 3 de Octubre de 1939.)

En fe de lo cual, los Ministros de Relaciones Exteriores de las Repúblicas Americanas o sus Representantes, ñrman y sellan la presente Acta Final.

Hecha en Panamá a los tres días del mes de Octubre de 1939, en textos castellano, inglés, portugués y francés, que serán depositados en los archivos de la Unión Panamericana, adonde los remitirá la Secretaría de Relaciones Exteriores y Comunicaciones de Panamá, a quien los entregará el Secretario General de la Reunión.

[Siguen las ñrmas de los Ministros de Relaciones Exteriores de las veintiún Repúblicas americanas, o las de los representantes de los mismos. En tres casos, las firmas van acompañadas de las reservas, o aclaraciones, transcritas a continuación.]

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Cambio de soberanía de regiones geográficas de América bajo jurisdicción de estados no americanos (Primera Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores, Panamá – 1939)

La Reunión de Consulta entre los Ministros de Relaciones Exteriores de las Repúblicas Americanas

Resuelve:

i0. Que en caso de que alguna de las regiones geográficas de América sujetas a la jurisdicción de cualquier Estado no americano hubiere de cambiar de soberanía y se crease con ello un peligro para la seguridad del Continente Americano, se convocará, con la urgencia que el caso requiera, una Consulta como la que ahora se está celebrando.

2º Queda entendido que esta resolución no se aplicará en el caso de un cambio de situación que proviniera del arreglo de cuestiones pendientes entre Estados no americanos y Estados del Continente.

(Aprobada el 3 de Octubre de 1939.)

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Comunicación de la Declaración de Panamá (Primera Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores, Panamá – 1939)

La Reunión de Consulta entre los Ministros de Relaciones Exteriores de las Repúblicas Americanas

Resuelve:

Solicitar del Señor Presidente de la República de Panamá, Excelentísimo Dr. Juan Demóstenes Arosemena, que, en nombre de tedas las Repúblicas de América, comunique a los gobiernos beligerantes envueltos en la guerra europea la Declaración de Panamá, como también a cualquier otro gobierno que ulteriormente tome parte en el conflicto.

(Aprobada el 3 de Octubre de 1939.)

 

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Declaración de Panamá (Primera Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores, Panamá – 1939)

Los Gobiernos de las Repúblicas Americanas, reunidos en Panamá, han ratificado solemnemente su posición de neutrales en el conflicto que quebranta la paz de Europa; pero la actual guerra puede llegar a derivaciones insospechadas que, por su gravitación, afecten intereses fundamentales de América, y nada puede justificar que el interés de los beligerantes prevalezca sobre los derechos de los neutrales, causando trastornos y sufrimientos a pueblos que, por su neutralidad en la contienda y en lejanía del teatro de los acontecimientos, no deben sobrellevar sus fatales y dolorosas consecuencias.

Durante la Guerra Mundial de 1914 a 1918 los Gobiernos de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador y Perú presentaron y apoyaron proposiciones individuales recabando en principio, una declaración de las Repúblicas Americanas para que las naciones beligerantes se abstuvieran de realizar actividades bélicas a una distancia prudencial de sus costas.

El carácter de la conflagración actual, a pesar de sus ya lamentables proporciones, no justificaría entorpecimiento alguno de las comunicaciones interamericanas, que, fomentadas al calor de importantes intereses, reclaman una protección adecuada. Esta realidad aconseja la demarcación de una zona de seguridad que comprenda todas las rutas marítimas normales que sirven de comunicación y de intercambio entre los países de América.

Para ello se precisa, como fórmula de necesidad inmediata, la adopción de disposiciones urgentes, basadas en tales precedentes y en la garantía de esos intereses, con el objeto de evitar la repetición de los perjuicios y sufrimientos experimentados por las naciones americanas y sus ciudadanos en la citada Guerra 1914-18.

No cabe duda de que los Gobiernos de las Repúblicas Americanas deben prever esos peligros y como medida de protección propia, insistir en el propósito de que en sus aguas y hasta una distancia razonable de sus costas no se realicen actos de hostilidad, ni se desenvuelvan actividades bélicas por los partícipes de una guerra en que dichos Gobiernos no toman parte.

Por estas consideraciones, los Gobiernos de las Repúblicas Americanas resuelven y por la presente declaran que:

1o.—Como medida de protección continental, las Repúblicas Americanas, siempre que mantengan su neutralidad, tienen el derecho indiscutible a conservar libres de todo acto hostil por parte de cualquier nación beligerante no americana, aquellas aguas adyacentes al continente americano que ellas consideran como de primordial interés y directa utilidad para sus relaciones, ya sea que dicho acto hostil se intente o realice desde tierra, desde el mar o desde el aire.

Estas aguas se describen y determinan de la manera siguiente:

Todas las aguas dentro de los límites que a continuación se especifican, excepto las aguas territoriales del Canadá y de las colonias y posesiones indiscutibles de países europeos [dentro de estos límites];

Comienzan en el término de las fronteras entre los Estados Unidos y el Canadá en la Bahía de Passamaquoddy, a 44o 46′ 36″ latitud norte y 66° 54′ 11″ longitud oeste;

Desde allí hacia el este a lo largo del paralelo 44o 46′ 36″ hasta un punto a 60o al oeste de Greenwich;

Desde allí directamente al sur hasta un punto a 20o latitud norte;

Desde allí por una línea loxodrómica hasta un punto a 50 latitud norte, a 24o longitud oeste;

Desde allí directamente hacia el sur a un punto a 20o latitud sur;

Desde allí por una línea loxodrómica hasta un punto a 58o latitud sur, 57o longitud oeste;

Desde allí directamente hacia el oeste hasta un punto a 80o longitud oeste;

Desde allí por una línea loxodrómica hasta un punto en el Ecuador a 97o longitud oeste;

Desde allí por una línea loxodrómica hasta un punto a 15o latitud norte, 120o longitud oeste;

Desde allí por una línea loxodrómica hasta un punto a 48o 29′ 38″ latitud norte, a 136o longitud oeste;

Desde allí directamente al este hasta el término en el Pacífico de la frontera entre los Estados Unidos y el Canadá en el estrecho de Juan de Fuca.

2o.—Los Gobiernos de las Repúblicas Americanas acuerdan que se esforzarán por obtener de los beligerantes la observancia de las disposiciones contenidas en esta Declaración, mediante representaciones conjuntas a los Gobiernos que en la actualidad o en el futuro tomen parte en las hostilidades, sin que este procedimiento pueda afectar el ejercicio de derechos individuales de cada Estado, inherentes a su soberanía.

3o.—Los Gobiernos de las Repúblicas Americanas declaran, además, que siempre que lo consideren necesario se consultarán entre sí, para determinar qué medidas pueden tomar, individual o colectivamente, a fin de lograr el cumplimiento de las disposiciones de esta Declaración.

4o.—Las Repúblicas Americanas, mientras exista un estado de guerra en que ellas mismas no tomen parte, y cuando se considere necesario, podrán realizar patrullajes individuales o colectivos, según acuerden por mutuo consenso y hasta donde los elementos y recursos de cada una lo permitan, en las aguas adyacentes a sus costas dentro de la zona ya definida.

(Aprobada el 3 de Octubre de 1939.)

DECLARACION DEL GOBIERNO DEL BRASIL SOBRE MAR TERRITORIAL

La Soberanía de las Naciones del Continente Americano se funda en las bases inviolables de consulta, de no intervención, de conciliación, de arbitraje y, más que todo, en la vocación pacifista de los pueblos americanos, enemigos de la guerra y amigos de la paz.

Nada tememos ni podremos temer en América unos de otros; antes por el contrario, unos en los otros tenemos, en la tierra, en el mar y en el aire, la seguridad para cada uno y para todos los pueblos americanos.

La seguridad continental contra agresiones de ultramar precisa ser conseguida sobre bases más seguras.

Es en los océanos que nos rodean donde está la suerte futura de nuestras soberanías, porque la protección de las tierras americanas no será posible como en el pasado, sino con la seguridad de sus mares.

El mar, fuera de las aguas territoriales a tres millas apenas de nuestras costas, de nuestras ciudades y hasta de nuestras capitales no solamente no es nuestro, sino que en él estamos a merced de una acción contraria a la libre y pacífica expansión de nuestras soberanías, de nuestras relaciones continentales y hasta de las comunicaciones marítimas entre los puertos de un mismo país.

A la defensa de la integridad territorial continental urge, pues, juntar, como parte inseparable de un todo político americano, la seguridad de los mares continentales.

La Reunión de Panamá debe pedir y recibir de todos los beligerantes envueltos en la guerra, en la cual no hay inmiscuida ninguna República Americana, la seguridad de que los países en conflicto se abstendrán de cualquier acto o actitud bélica en el mar, dentro de los límites de las aguas adyacentes al continente americano consideradas de utilidad o de interés directo y primordial por las Repúblicas Americanas.

Esperamos que las naciones beligerantes y las que en el futuro vengan a .tomar parte en la actual guerra, vean y respeten esa declaración que se hará en Panamá, como un complemento a la Doctrina Monroe, a las declaraciones de Buenos Aires y de Lima.

Creemos que el principio del Mar Continental no afectará la soberanía de otras naciones, sino que protegerá la de los países americanos y favorecerá las relaciones pacíficas de todos los pueblos.

Asiste además a nuestro Continente el derecho de reducir los efectos de la guerra, evitando que la extensión de sus conflictos se acerque a nuestras playas y perturbe de esta manera nuestra tranquilidad, amenazando comprometer o complicar nuestra posición neutral.

El Brasil no hace, ni nunca ha hecho, cuestión de fórmulas ni de palabras; pero la idea que sugirió de un mar continental será por él defendida, porque la considera útil a su existencia y a la de las demás Repúblicas de América.

Estas son las razones del voto del Brasil y de la actitud de sus Delegados a la Reunión de Panamá.

DECLARACION DE LA DELEGACION ARGENTINA

La Delegación Argentina declara que dentro de las aguas adyacentes al continente sudamericano, en la extensión territorial de costas correspondiente a la República Argentina en la zona que se delimita como libre de todo acto hostil no reconoce la existencia de colonias o posesiones de países europeos y agrega que especialmente reserva y mantiene intactos los legítimos títulos y derechos de la República Argentina a islas como las Malvinas, así como a cualesquiera otras tierras argentinas que resultaren ubicadas dentro o más allá de la línea.

DECLARACION DEL REPRESENTANTE DE GUATEMALA

La declaración y reserva del Excelentísimo Señor Doctor Meló, de la Argentina, me obliga a presentar, por parte de Guatemala, una declaración y reserva similares, porque el caso de la controversia de Guatemala con el Imperio Británico es semejante, y mi silencio podría interpretarse como un abandono de los legítimos derechos que se debaten.

Ruego al Señor Presidente que se sirva ordenar a la Secretaría que esta manifestación se inserte en el acta de la reunión de hoy.

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Organización del Comité Consultivo Económico y Financiero Interamericano (Primera Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores, Panamá – 1939)

La Reunión de Cqnsulta entre los Ministros de Relaciones Exteriores de las Repúblicas Americanas

Resuelve:

Encarecer a los Gobiernos de las Repúblicas Americanas que se dignen designar lo más pronto posible los expertos que deben integrar el Comité Consultivo Económico y Financiero Interamericano, cuya organización quedará a cargo de la Unión Panamericana.

(Aprobada el 3 de Octubre de 1939.)

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Próxima reunión de cancilleres (Primera Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores, Panamá – 1939)

La Reunión de Consulta entre los Ministros de Relaciones Exteriores de las Repúblicas Americanas

Considerando:

Que en el supuesto de que la guerra se prolongue por un término más o menos extenso, a partir de un año de esta fecha, bien puede haberse acentuado el estado de emergencia que ahora prevalece, o bien existir una situación también anormal de post-guerra, que necesite ser debidamente observada

Resuelve:

Sugerir a los respectivos Gobiernos, la conveniencia de que sus Ministros de Relaciones Exteriores tengan una reunión en la ciudad de la Habana, Capital de la República de Cuba, el día 1º. de Octubre de 1940, sin perjuicio de que, si se hiciera necesario, pueda adelantarse esa fecha.

(Aprobada el 3 de Octubre de 1939.)

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Protección contra las ideologías subversivas del ideal interamericano (Primera Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores, Panamá – 1939)

La Reunión de Consulta entre los Ministros de Relaciones Exteriores de las Repúblicas Americanas Considerando:

Que más de una vez las Repúblicas Americanas han afirmado su adhesión al ideal democrático que prevalece en este Hemisferio;

Que este ideal pudiera encontrarse en peligro por la acción de las ideologías extranjeras inspiradas por principios diametralmente opuestos; y

Que es oportuno, en consecuencia, vigilar su intangibilidad mediante la adopción de medidas apropiadas,

Resuelve:

Recomendar a los Gobiernos en ella representados que dicten las disposiciones necesarias para extirpar en las Américas la propaganda de las doctrinas que tiendan a poner en peligro el común ideal democrático interamericano.

(Aprobada el 3 de Octubre de 1939.)

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Recomendación a los jurisconsultos americanos (Primera Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores, Panamá – 1939)

La Reunión de Consulta entre los Ministros de Relaciones Exteriores de las Repúblicas Americanas

Considerando:

Que el proyecto de Convención para la creación de una Asociación de Naciones Americanas presentado en la Octava’Conferencia Internacional Americana por la República de Colombia y la República Dominicana en acatamiento de encargo que a ambas confirió la Conferencia Interamericana de Consolidación de la Paz,1 fue pasado a estudio de la Conferencia Internacional de Jurisconsultos Americanos,

Resuelve:

Recomendar a la Conferencia Internacional de Jurisconsultos Americanos que al estudiar dicho proyecto de convención para la creación de una Asociación de Naciones Americanas, tenga en cuenta, en la medida de lo posible, las declaraciones, resoluciones y acuerdos de esta Reunión Consultiva.

(Aprobada el 3 de Octubre de 1939.)

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Mantenimiento de las actividades internacionales dentro de la moral cristiana (Primera Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores, Panamá – 1939)

Los Gobiernos de las Repúblicas Americanas representados en esta Primera Reunión de Consulta entre los Ministros de Relaciones Exteriores Declaran :

1º.—Que reafirman su fé en los principios de la civilización cristiana y confían en que el Derecho de Gentes ha de extender, a la luz de ellos, su imperio en la vida de los pueblos;

2°.—Que condenan las tentativas de sustraer la actividad internacional y la conducción de la guerra al dominio de la moral;

3o.—Que rechazan todo medio de solución de los conflictos entre las naciones que se funde en la violencia, en la infracción de los tratados o en su abolición por voluntad de una sola de las Partes;

4o.—Que consideran injustificable la violación de la neutralidad o la invasión de los pueblos débiles como expediente para prosecución y el triunfo de las guerras; y

5o.—Que se comprometen a reclamar y protestar contra cualquier acto bélico que se aparte de la ley internacional y de las exigencias de la justicia.

(Aprobada el 3 de Octubre de 1939.)

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