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Tratado de paz entre Austria e Italia (Viena, 3 de octubre de 1866)

Artículo I. Desde el día del cambio de ratificaciones del presente Tratado, existirá paz y amistad entre Su Majestad el Rey de Italia y Su Majestad el Emperador de Austria, sus herederos, sucesores, sus Estados y sus respectivos súbditos a perpetuidad.

Art. II. Los prisioneros de guerra italianos y austriacos serán por ambas partes inmediatamente libertados.

Art. III. Su Majestad el Emperador de Austria accede a la unión del Reino Lombarda Véneto al Reino de Italia.

Art. IV. La frontera de los territorios cedidos se halla determinada por los actuales límites administrativos del Reino Lombarda Véneto.

Una Comisión Militar nombrada por las dos Potencias contratantes será la encargada de realizar el trazado sobre el terreno en el más corto espacio de tiempo posible.

Art. V. La evacuación de los territorios cedidos, determinados en el artículo anterior, comenzará inmediatamente después de la firma de la paz y, se terminará en el más corto espacio de tiempo posible, de conformidad con los acuerdos arriba establecidos entre los Comisarios especialmente nombrados a este efecto.

Art. VI. El Gobierno Italiano tomará sobre sí: 1.° La parte del Monte Lombardo- Véneto, que quedó a Austria en virtud del Convenio concluido en Milán en 1880 en ejecución del artículo VII del Tratado de Zurich. 2.° Las deudas añadidas al Monte Lombardo-Véneto desde el 4 de junio de 1859, hasta el día de la conclusión del presente Tratado;. y 3.° Una suma de treinta y cinco millones de florines austriacos corrientes, en caja, por la parte del Empréstito de 1854, adjudicada a Venecia, y por el precio del material de guerra no transportable. La manera de pagar esta suma de treinta y cinco millones de florines austriacos corrientes, en caja, será de conformidad con el precedente del Tratado de Zurich, determinada en un artículo adicional.

Art. VII. Una Comisión compuesta de Delegados italianos, austriacos y franceses, procederá a la liquidación de las diferentes clases mencionadas en los dos primeros párrafos del artículo anterior, tomando en consideración los fondos de amortización ya pagados, y las propiedades, capital, de todas clases, que constituyen el fondo de amortización. Esta Comisión procederá a la definitiva regulación de cuentas entre las Partes Contratantes y fijará el tiempo y método que ha de emplearse para la liquidación del Monte Lombardo- Véneto.

Art. VIII. El Gobierno de Su Majestad el Rey de Italia sucede en los derechos y obligaciones resultantes de los contratos regularmente estipulados por la Administración Austriaca con fines de Interés público, concernientes de modo especial a los territorios cedidos.

Art. IX. Queda a cargo del Gobierno Austriaco el reembolso de todas las cantidades pagadas por súbditos de los territorios cedidos, distritos comunales, establecimientos públicos y asociaciones religiosas en los Bancos públicos austriacos en concepto de fianza monetaria, depósito o consigna. De la misma manera, los súbditos austriacos, ayuntamientos, establecimientos públicos y asociaciones religiosas, que hayan impuesto dinero en los Bancos de los Territorios cedidos en concepto de fianza monetaria, depósito o consigna, serán reembolsados por el Gobierno Italiano.

Art. X. El Gobierno de Su Majestad el Rey de Italia reconoce y confirma las concesiones ferroviarias hechas por el Gobierno Austriaco en los territorios cedidos, en toda su extensión y duración y especialmente las concesiones resultantes de los contratos de fecha 14 marzo 1856, 8 de abril 1867 y 23 septiembre 1858.

El Gobierno, Italiano también reconoce y confirma las estipulaciones del Convenio de 20 de noviembre de 1361 entre la Administración del Sur Lombardo Véneto, y la Compañía del Ferrocarril Central Italiano, así como el Convenio de 27 de febrero de 1866, entre el Ministro Imperial de Hacienda y Comercio y la Sociedad Sur de Austria.

A partir del momento del cambio de ratificaciones de este Tratado, el Gobierno Italiano se subroga en todos los derechos y obligaciones pertenecientes al Gobierno Austriaco por los arriba mencionados Convenios, en lo referente a las líneas de ferrocarril situadas en los territorios cedidos; consecuentemente en el derecho de rescate que tenía el Gobierno Austriaco.

Los pagos que todavía quedan por hacer de la suma debida por los concesionarios al Estado en virtud del contrato de 14 de marzo de 1856, así como un equivalente de los gastos de construcción del citado ferrocarril, será pagada por entero a la Hacienda Austriaca.

Los créditos de los contratistas y obreros de la construcción, así como las indemnizaciones por la expropiación de tierras, que pertenecen al tiempo en que los ferrocarriles de referencia eran administrados por cuenta del Estado, y que todavía no han sido pagados, serán pagados por el Gobierno Austriaco, así como todo cuanto se les deba en virtud del Acta de concesión por los concesionarios del Gobierno Austriaco.

Art. XI. Queda entendido que el reembolso de las deudas, resultantes de los párrafos 12, 13, 14, 15 y 16 del Contrato de 14 de marzo de 1856, no dará a Austria ningún derecho de control ni de vigilancia sobre las construcciones y obras de los ferrocarriles en los territorios cedidos. El Gobierno italiano se compromete por su parte a dar toda información que sobre dicho objeto le sea pedida por el Gobierno Austriaco.

Art. XII. Con el fin de hacer extensivas a los Ferrocarriles Venecianos el Artículo XV del Convenio de 27 de febrero de 1886, las Altas Partes contratantes se comprometen a entrar, lo antes posible, en concierto con la Compañía de Ferrocarril del Sur de Austria para llegar a un Convenio para la separación económica y administrativa de los Ferrocarriles Venecianos y austriacos.

En virtud del Convenio de 27 de febrero de 1866, la garantía que el Estado ha de pagar a la Compañía de Ferrocarril del Sur de Austria será calculada sobre la base del producto neto del conjunto de líneas venecianas y austriacas que forman la red de los Ferrocarriles del Sur de Austria actualmente concedida a la Compañía. Queda entendido que el Gobierno Italiano tomará sobre sí una parte de aquella garantía correspondiente a las líneas de los territorios pedidos, y que la base del producto neto de las líneas austriacas y venecianas concedidas a dicha Compañía formarán la base de la valoración de aquella garantía.

Art. XIII. Los Gobiernos Italiano y Austriaco deseosos de estrechar las relaciones entre los Estados, se comprometen a facilitar las comunicaciones ferroviarias y favorecer el establecimiento de nuevas líneas de unión entre las redes italianas y austriacas. El Gobierno de Su Majestad Apostólica Imperial y Real, promete terminar lo antes posible la construcción de la línea de Brenner, destinada a unir el Valle del Adige con el del Inn.

Art. XIV. Los habitantes o naturales de los territorios cedidos por el presente Tratado tendrán, por espacio de un año a contar desde el día del cambio de ratificaciones, y condicionado a una previa declaración ante las autoridades competentes, entera y completa libertad para exportar sus muebles, libres de derechos, y retirarse con sus familias a los Estados de Su Majestad Apostólica Imperial y Real, en cuya caso conservarán su calidad de súbditos austriacas. Tendrán libertad para conservar su propiedad inmueble en los territorios cedidos.

El mismo derecho se reconoce recíprocamente a los naturales de los territorios cedidos de Lombardía que vivan en los Estados de Su Majestad el Emperador de Austria.

Los Lombardos que se acojan a estas disposiciones no serán, por razón de su elección, molestados por ninguna de las partes, ni en sus personas, ni en sus bienes sitos en los respectivos Estados.

El plazo de un año se alarga a dos para los natura. les dé los territorios cedidos a Lombardía, que al tiempo del cambio de ratificaciones del presente Tratado no estuviesen en el territorio de la Monarquía austríaca. Su declaración puede ser recibida por la Misión austriaca más cercana, o por la Autoridad superior de cualquier provincia de la Monarquía. Art. XV. Los Lombardo Vénetos sujetos en el ejército austríaco serán inmediatamente licenciados del servicio militar y enviarlos a sus casas.

Queda entendido que aquellos que declaren ser su deseo continuar al servicio de Su Majestad Apostólica Imperial y Real tendrán libertad para hacerlo, sin que por ello puedan sufrir ninguna molestia ni en su persona ni en sus bienes.

Las mismas garantías se dan a los empleados civiles naturales del Reino Lombardo Véneto, que manifiesten su intención de continuar desempeñando los cargos que ocupan en la burocracia austriaca.

Los empleados civiles nacidos en el Reino Lombardo-Véneto podrán escoger entre continuar al servicio de Austria o ingresar en la Administración Italiana, en cuyo caso el Gobierno de Su Majestad el Rey de Italia se compromete, o a colocarles en posición análoga a la que ellos ocupaban, o asignarles pensiones cuyo total se fijará de acuerdo con las leyes y reglamentos vigentes en Austria. Queda entendido que dichos empleados civiles quedarán sometidos en el acto a la disciplina de las leyes y reglamentos de la administración italiana.

Art. XVI. Los Oficiales de origen italiano que están ahora al servicio de Austria, podrán escoger entre continuar al servicio de Su Majestad Apostólica Imperial y Real o ingresar en el ejército de Su Majestad el Rey de Italia, con la ,categoría y rango que tengan en el ejército austriaco, debiendo presentar la solicitud dentro de los seis meses siguientes a la ratificación del presente Tratado.

Art. XVII. Las pensiones tanto civiles como militares, regularmente pagadas de los fondos del Reino Lombardo-Véneto, continuarán disfrutándolas sus titulares, y, si procede, sus viudas e hijos, y pagándolas en el futuro el Gobierno de Su Majestad el Rey de Italia.

La presente estipulación se entiende a los pensionistas civiles y militares así como a sus viudas e hijos, sin distinción ,de origen, que conserven su domicilio en los territorios cedidos, y cuyos haberes, pagados hasta 1814 por el entonces Gobierno de las Provincias Lombardo-Vénetas, hayan sido pagadas desde entonces por la Hacienda austriaca.

Art. XVIII. Los archivos de los territorios cedidos que contengan los títulos de propiedad y documentos referentes a la administración de justicia, así como los documentos políticos e históricos de la antigua República de Venecia, serán Entregados a los delegados nombrados al efecto, a, quienes serán entregados los objetos de arte y ciencia que pertenezcan de modo especial a los territorios cedidos.

Recíprocamente, los títulos de propiedad y documentos relacionados con la administración de justicia civil referentes a los territorios austriacos, que se encuentren en los archivos de los territorios cedidos, serán entregados a los delegados de Su Majestad Apostólica Imperial y Real.

Los Gobiernos de Italia y Austria se comprometen a informarse recíprocamente, a petición de las autoridades administrativas superiores, respecto de todos los documentos y asuntos interesantes a ambos respecto a los territorios cedidos y países adyacentes.

También se comprometen a expedir copias auténticas de los documentos históricos y políticos que puedan interesar a los territorios que queden en posesión de la otra Potencia contratante, y que, en interés de la ciencia, no pueden ser sacados de los archivos a que pertenecen.

Art. XIX. Las dos Altas Potencias contratantes se comprometen recíprocamente a otorgar las mayores facilidades aduaneras posibles a los habitantes de los límites de los dos países para el aumento de la propiedad y el ejercicio de su comercio.

Art. XX. Los Tratados y Convenios que fueron confirmados por el artículo XVII del Tratado de paz firmado en Zurich el 10 de noviembre de 1859, serán temporalmente renovados por un año, y se extenderán a todos los territorios del Reino de Italia. En el caso de que estos Tratados y Convenios no sean denunciados; tres meses antes de la expiración del año a contar desde el día del cambio de ratificaciones, quedarán vigentes, y así, de año en año.

Art. XXI. Las dos Altas Potencias contratantes se comprometen a entrar lo antes posible en negociaciones sobre bases de recíproca amplitud a fin de facilitar los negocios entre los dos países.

Mientras tanto, y por el término fijado en el articulo anterior, el Tratado de Comercio y Navegación de 18 de octubre de 1851 queda en fuerza y vigor y se aplicará a todo el territorio del Reino de Italia.

Art. XXII. Los Príncipes y Princesas de la Casa de Austria, así como las Princesas que hayan entrado en la Familia Imperial por matrimonio, recobrarán probando sus títulos la propiedad privada y plena posesión, tanto personal como real, la que podrán disfrutar y disponer sin ser molestados de ninguna manera en el goce de sus derechos.

Sin embargo quedan reservados todos los derechos del Estado y los particulares para ser ejercidos por medios legales.

Art. XXIII. Con el fin de contribuir por todos los medios a la tranquilidad del espíritu público, el Rey de Italia y Su Majestad el Emperador de Austria declaran y prometen que en sus respectivos territorios se dará una entera y amplia amnistía a favor de todas las personas comprometidas en los acontecimientos políticos de la Península hasta el momento presente; en su consecuencia, nadie, sea cual fuere su rango o posición social, podrá ser perseguido, molestado ni turbado, ni en su persona ni en sus bienes, ni en el ejercicio de sus derechos, en razón de su conducta y opiniones políticas.

Art. XXIV. El presente Tratado será ratificado y las ratificaciones se cambiarán en Viena, en el plazo de quince días, o antes si fuese posible.

En fe de lo cual los Plenipotenciarios firman y ponen el Sello de sus Armas.

Hecho en Viena el 30 de octubre del año de gracia 1866. (Siguen las firmas.)

Artículo Adicional

El Gobierno de Su Majestad el Rey de Italia se compromete respecto al Gobierno de Su Majestad Apostólica Imperial y Real pagar los treinta y cinco millones de florines, valor austriaco, equivalentes a ochenta y siete millones quinientos mil francos, estipulados en el art. VI del presente Tratado en la forma y plazos siguientes:

Siete millones de florines serán pagados por siete pagarés o Bonos del Tesoro, a la orden del Gobierno austriaco, pagaderos en París en uno de los primeros Bancos o en un Establecimiento de primer orden, sin interés al cabo de tres meses a contar desde la fecha de la firma del presente Tratado, y que se entregarán a los Plenipotenciarios de Su Majestad Apostólica Imperial y Real en el momento del cambio de ratificaciones.

El pago de los restantes veintiocho millones de florines tendrá lugar en Viena, en diez pagarés o Bonos del Tesoro a la orden del Gobierno austriaco y pagaderos en París al cambio de dos millones ochocientos mil florines (valor austriaco) cada uno, que se harán efectivos sucesivamente con intervalos de dos meses. Estos diez pagarés o Bonos del Tesoro serán igualmente entregados a los Plenipotenciarios de Su Majestad Apostólica Imperial y Real al momento del cambio de ratificaciones. El primero de estos pagarés o Bonos del Tesoro se pagará dos meses después del pago de los pagarés o Bonos del Tesoro de siete millones de florines arriba estipulados. A este plazo, y a lo otros siguientes que vencen cada dos meses, se les reconoce el interés del 5 por 100 a contar desde el primer día del mes siguiente al del cambio de ratificaciones del presente Tratado.

El pago del interés se efectuará en París a la expiración de cada pagaré o Bono del Tesoro.

El presente artículo tendrá la misma fuerza y valor que si estuviese inserto palabra por palabra en el Tratado de hoy.

Viena 3 de octubre de 1866.

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Tratado de paz entre Austria y Prusia (Praga, 23 de agosto de 1866)

Artículo I. De aquí en adelante y para siempre, existirá Paz y Amistad entre Su Majestad el Emperador de Austria y Su Majestad el Rey de Prusia, sus herederos y sucesores, así como entre sus respectivos Estados y súbditos.

Art. II. Con el fin de ejecutar el artículo VI de los preliminares de paz concluidos en Nikolsburgo el 26 de julio de 1866 y dado que Su Majestad el Emperador de los Franceses declaró oficialmente por medio de su Embajador acreditado cerca de Su Majestad el Rey de Prusia, el 29 de junio de 1866 “qu’en ce qui concerne, le Gouvernement de I’Empereur, la Vénétie est acquise á l’Italie pour lui étre remise á la Paix”, Su Majestad el Emperador de Austria accede también por su parte a esta declaración y presta su consentimiento a la Unión del Reino Lombardo-Véneto al Reino de Italia, sin otra condición que la liquidación de aquellas deudas que, pesando sobre los territorios cedidos, tienen que ser reconocidas de acuerdo con el precedente del Tratado de Zurich.

Art. III. Ambas partes libertarán inmediatamente a los prisioneros de guerra.

Art. IV. Su Majestad el Emperador de Austria accede a la disolución de la Confederación Germánica tal como hasta ahora se hallaba constituida y presta su consentimiento a la nueva organización de Alemania sin la participación del Imperio Austriaco. Del mismo modo Su Majestad promete reconocer las relaciones federales más limitadas que Su Majestad el Rey de Prusia establecerá al norte de la línea del Main; y declara que concurrirá a la formación de una asociación de Estados alemanes situados al sur de esta línea, cuya conexión con la Confederación alemana del Norte se reserva a arreglos posteriores entre las Partes y tendrá una existencia internacional independiente.

Art. V. Su Majestad el Emperador de Austria transfiere a Su Majestad el Rey de Prusia todos los derechos que adquirió por el Tratado de paz de Viena de 30 de octubre de 1864, sobre los Ducados de Holstein y Schleswig, con la condición de que las poblaciones de los Distritos del Norte de Schleswig sean cedidas a Dinamarca si, por libre voto, expresan su voluntad de unirse a Dinamarca (1).

Art. VI. Al deseo de Su Majestad el Emperador de Austria, Su Majestad el Rey de Prusia declara su buen deseo de dejar el presente estado territorial del Reino de Sajonia con la misma extensión que tenía antes de las alteraciones verificadas en Alemania; pero se reserva el derecho de arreglar la contribución de Sajonia a los gastos de guerra y la futura posición del Reino de Sajonia en la Confederación alemana del Norte, por medio de un Tratado especial que concluirá con Su Majestad el Rey de Sajonia.

Por otra parte, Su Majestad el Emperador de Austria promete reconocer los nuevos arreglos que haga Su Majestad el Rey de Prusia en el Norte de Alemania, incluso las alteraciones territoriales.

Art. VII. Con el fin de concluir acuerdos respecto la anterior propiedad federal, una Comisión se reunirá en Frankfor-s-Main dentro de las seis semanas siguientes al cambio de ratificaciones del presente Tratado, a esta Comisión se mandarán todas las reclamaciones y peticiones referentes a la Confederación Germánica, y serán completamente resueltas en el término de seis meses. Austria y Prusia enviarán representantes a esta Comisión, y todos los otros Gobiernos que pertenecieron a la Federación tendrán libertad de hacer lo mismo.

Art. VIII. Austria tiene derecho a llevarse o a disponer de los bienes imperiales de las fortalezas federales, y de la parte de bienes muebles federales pertenecientes a Austria, de acuerdo con la especificación que se haga; en el mismo caso se encuentran todos los efectos muebles de la Confederación.

Art. IX. Las pensiones que disfrutan regularmente o que han sido ya concedidas a los oficiales, empleados y pensionistas de la Confederación, serán garantizadas a ellos pro rata de la matrícula.

El Gobierno Real Prusiano, sin embargo, carga con las pensiones y haberes hasta ahora pagados del Fondo de matrícula Federal a los oficiales del antiguo ejército de SchleswigHolstein y a sus sucesores.

Art. X. A las personas interesadas en las pensiones concedidas por el Lugarteniente Imperial y Real Austríaco en Holstein se les permitirá cobrarlas.

La suma de 449.500 thalers Daneses en Bonos del Estado Danés al 4 por 100 de interés, que están todavía bajo la custodia del Gobierno Imperial y Real Austríaco y pertenecen al Tesoro de Holstein, serán devueltos inmediatamente después del cambio de ratificaciones del presente Tratado.

Nadie perteneciente a los Ducados de Holstein y Schleswig ni ningún súbdito de Sus Majestades el Emperador de Austria y el Rey de Prusia será perseguido, ni molestado, ni turbado en sus personas o bienes en razón de su conducta política durante los pasados acontecimientos y la guerra.

Art. XI. Su Majestad el Emperador de Austria se compromete a pagar a Su Majestad el Rey de Prusia la suma de cuarenta millones de thalers prusianos, para cubrir en parte los gastos que Prusia ha hecho en la guerra. De esta suma hay que deducir, sin embargo, el total de los gastos de guerra que Su Majestad el Emperador de Austria tiene todavía que exigir de los Ducados de Schleswig y Holstein de acuerdo con el art. XII del antes citado Tratado de Viena de 30 de octubre de 1864, que representa la suma de quince millones de thalers prusianos, así como la suma de cinco millones en compensación del libre sostenimiento del ejército prusiano en aquellas partes del territorio austriaco ocupado hasta la conclusión de la paz; lo que hace que solamente queden veinte millones por pagar en moneda corriente.

La mitad de esta suma será entregada cuando tenga lugar la ratificación del presente Tratado, la otra mitad tres semanas después en Oppeln.

Art. XII. La evacuación de los territorios austriacos ocupados por las tropas Reales de Prusia, será completamente efectuada tres semanas después del cambio de ratificaciones del Tratado de Paz. Desde el día del cambio de ratificaciones los Gobernadores Generales Prusianos limitarán sus funciones a la esfera de operaciones puramente militares.

Las estipulaciones especiales acordadas para la realización de la evacuación constan en un Protocolo separado que forma un apéndice del presente Tratado.

Art. XIII. Todos los Tratados y Convenios concluidos entre las Altas Partes contratantes antes de la guerra, restarán de nuevo en fuerza y valor, en cuanto sean de tal naturaleza, que no pierdan su efecto por la disolución de la Confederación Germánica. El Convenio General entre los Estados Federales alemanes, de 10 de febrero de 1831, juntamente con las estipulaciones suplementarias a é1 pertenecientes, se retendrá especialmente válido entre Austria y Prusia. El Gobierno Imperial y Real Austriaco declara, sin embargo, que el Tratado Monetario concluido el 24 de enero de 1857, pierde su más importante valor para Austria al disolverse la Confederación Germánica, y el Gobierno Real de Prusia declara su disposición a entrar en negociaciones con Austria y los otros participantes de este Tratado para su derogación.

Del mismo modo, las Altas Partes contratantes se reservan el entablar una negociación lo antes posible para la revisión del Tratado Comercial y de Aduanas de 11 de abril de 1865, para la mayor facilidad de su tráfico recíproco. Mientras tanto, dicho Tratado continuará en fuerza y valor con la condición que cada Alta Parte contratante se reserva el derecho de poner fin a sus operaciones seis meses después de avisarlo.

Art. XIV. Las ratificaciones del presente Tratado, serán cambiadas en Praga en el plazo de ocho días, o antes si fuese Posible.

En fe de lo cual los respectivos Plenipotenciarios firman el presente Tratado y ponen en él los Sellos de sus Armas.

Hecho en Praga el día 23 del mes de agosto del año de Salvación 1866. (Siguen las firmas.)

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Protocolo de la Conferencia de Londres de 3 de febrero de 1830, entre Gran Bretaña, Francia y Rusia, relativo a la Independencia de Grecia

Presentes: Los Plenipotenciarios de Gran Bretaña, Francia y Rusia.

… Los miembros de la Conferencia dado que las declaraciones Otomanas les colocan en situación de concertar las medidas que les parezcan más deseables en el actual estado de cosas; y estando deseosos de introducir en los anteriores Tratados de Alianza toda mejora que pueda adaptarse para garantizar nuevas seguridades de estabilidad en el trabajo de la paz en el cual están laborando, conciertan, de común acuerdo, los siguientes artículos:

Artículo I. Grecia formará un Estado independiente y gozará de todos los derechos, políticos, administrativos y comerciales, inherentes a su completa independencia.

Art. II. En consideración a estas ventajas otorgadas al nuevo Estado, y en deferencia al deseo expresado por la Puerta de obtener la reducción de las fronteras fijadas por el protocolo de 22 de marzo, la línea de demarcación de los límites de Grecia arrancará de la desembocadura del río Aspropotamos, encumbra este río hasta la latitud del lago Angolo Castro, y atravesando este lago, así como los de Vrachori y Saurovitza, encontrará el Monte

Artoliña, desde donde seguirá la cordillera de Monte Oxas, el valle de Calouri y las cordillera de Monte Eta, hasta el golfo de Zeitoun, que se extenderá hasta la desembocadura del Sperehius.

Todos los territorios y regiones situados al sur de esta línea, que la Conferencia ha señalado sobre el mapa anejo, (F) pertenecerán a Grecia; y todas las regiones y territorios situados al norte de esta línea continuarán formando parte del Imperio Otomano.

Además pertenecerán a Grecia el total de la Isla de Negropont, con las islas Devil y la isla de Skyros y las islas conocidas antiguamente con el nombre de Cyclades, incluyendo la isla de Amorgo, situada entra los grados 36 y 39 de latitud norte y el grado 26 de longitud este del meridiano de Greenwich.

Art. III. El Gobierno griego será monárquico y hereditario, siguiendo el orden de primogenitura. Será confiado a un príncipe, que no podrá elegirse de entre las familias reinantes en los Estados signatarios, del Tratado de 6 de julio de 1827, y llevará el título de Príncipe Soberano de Grecia. La elección de Príncipe será objeto de subsiguientes comunicaciones y estipulaciones (1).

Art. IV. Tan pronto como los artículos del presente Protocolo hayan sido participados para su conocimiento a las partes interesadas, la paz se considerará establecida ipso facto entre el Imperio Otomano y Grecia; y los súbditos de los dos Estados serán recíprocamente tratados, en relación con los derechos de comercio y navegación, como aquellos de los otros Estados en paz con el Imperio Otomano y Grecia.

Art. V. Decretos de entera y completa amnistía serán inmediatamente publicados por la Puerta Otomana y el Gobierno griego.

El decreto da amnistía de la Puerta proclamará, que ningún griego en toda la extensión de sus dominios podrá ser privado de su propiedad, o sufrir ninguna clase de molestia, en razón de la parte que haya podido tomar en la insurrección de Grecia.

El decreto de amnistía del Gobierno griego proclamará el mismo principio a favor de todos los musulmanes o cristianos que hayan podido tomar parte contra su causa; y además hará conocer y proclamará que los musulmanes que deseen continuar habitando los territorios e islas adjudicados a Grecia, podrán conservar sus propiedades, y seguir gozando de ellas, con sus familias en perfecta seguridad.

Art. VI. La Puerta Otomana concederá a los súbditos griegos que deseen abandonar el territorio turco, un plazo de un año para vender sus propiedades y marchar libremente a su país.

El Gobierno griego concederá la misma facilidad a los habitantes de Grecia que deseen ellos mismos trasladarse a territorio turco.

Art. VII. Todas las fuerzas militares y navales de Grecia evacuarán los territorios, fortalezas e islas que ocupan más allá de la línea asignada en el art. II como límites de Grecia, y se retirarán detrás de dicha línea en el más corto espacio de tiempo posible.

Todas las fuerzas militares y navales turcas, que ocupen territorios, fortalezas o islas comprendidas dentro de los límites arriba mencionados, evacuarán dichas islas, fortalezas y territorios; y se retirarán de la misma manera detrás de los citados límites lo antes posible.

Art. VIII. Cada una de las tres Cortes conservará la facultad otorgada a ellas por, el art. VI del Tratado de 6 de julio de l827, de garantizar todos los anteriores convenios y artículos. El Acta de garantía, si la hay, será hecha por separado; la ejecución y efecto de estas diferentes Actas serán, de conformidad con el artículo arriba mencionado, objeto de ulteriores estipulaciones por parte de las Altas Potencias. Tropas pertenecientes a una de las Potencias contratantes no podrán entrar en territorio del nuevo Estado griego, sin consentimiento de las otras dos Cortes que firman el Tratado.

Art. IX. Con el fin de evitar las colisiones, que no pueden dejar de existir, en las actuales circunstancias, al ponerse en contacto los comisarios griegos y turcos para los límites, cuando la línea de fronteras de Grecia sea trazada sobre el terreno, se conviene que esta labor sea realizada por comisarios ingleses, franceses y rusos y que cada una de las tres Cortes nombrará uno. Estos comisarios, obrarán con arreglo a la instrucción anexa (G), asentarán la línea de dichas fronteras, siguiendo, con toda la posible exactitud, la línea marcada en el art. II; marcarán la línea con estacas, levantarán dos mapas de ello que firmarán, y se entregará uno al Gobierno otomano y otro al Gobierno griego. Se obligará a terminar su labor en el espacio de seis meses. En caso de surgir divergencia de opinión entre los tres comisarios, la mayoría de votos decide.

Art. X. Los arreglos del presente Protocolo serán inmediatamente comunicados al Gobierno otomano por los plenipotenciarios de las tres Cortes, quienes serán a dicho fin provistos da la instrucción común aneja (H).

Los residentes de las tres Cortes en Grecia también recibirán con el mismo fin, la instrucción añeja (I).

Art. XI. Las tres Cortes se reservan el convertir las Presentes estipulaciones en un Tratado formal, que se firmará en Londres, considerándose ejecutivo el 6 de julio de 1827 y se comunicaré a las otras Cortes de Europa, con la invitación de acceder a él, si lo juzgan oportuno.

Conclusión

Habiendo así llegado al final de una larga y dificultosa negociación, las tres cortes se felicitan sinceramente por haber conseguido un perfecto acuerdo, en medio de las más serias y delicadas circunstancias.

El mantenimiento de su unión durante este período, ofrece la mejor promesa de su permanencia; y las tres Cortes se prometen que esta unión, tan firme como beneficiosa, no cesará de contribuir al mantenimiento de la paz en el mundo. Aberdeen.- Montmorency.-Laval.- Lieven.

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Tratado de la Santa Alianza (París, 26 de septiembre de 1815)

En el nombre de la Santísima e Indivisible Trinidad. Su Majestad el emperador de Rusia, el emperador de Austria y el rey de Prusia, a consecuencia de los grandes acontecimientos que han señalado en Europa el curso de los tres últimos años, y principalmente de los beneficios que la divina Providencia ha querido derramar sobre los Estados cuyos gobiernos han puesto su confianza y esperanza en ella. Solamente, habiendo adquirido la convicción íntima, de que es necesario asentar la conducta a adoptar por las potencias en sus relaciones mutuas sobre las verdades sublimes que nos enseña la eterna religión de Dios Salvador: Declaramos solemnemente que el presente acto no tiene más objeto que manifestar a la faz del universo su inquebrantable determinación de no tomar por regla de su conducta, ya sea en la administración de sus Estados respectivos, ya en sus relaciones políticas con los demás gobiernos más que los preceptos de esta santa religión, preceptos de justicia, de caridad y de paz que, lejos de ser únicamente aplicables a la vida privada, deben por el contrario incluir directamente en las resoluciones de los príncipes y guiar todos sus pasos, dado que es el único medio de consolidar las instituciones humanas y de remediar sus imperfecciones.

En consecuencia, sus Majestades han convenido en los artículos siguientes:

Art. I. En conformidad con las palabras de las Santas Escrituras que mandan a todos los hombres mirarse como hermanos, los tres monarcas contratantes permanecerán unidos por los lazos de una verdadera e indisoluble fraternidad, y considerándose como compatriotas se prestarán en todo lugar y ocasión, asistencia, ayuda y socorro; mirándose con respecto a sus súbditos y ejércitos como padres de familia, les dirigirán en el mismo espíritu de fraternidad que los anima para proteger la religión, la paz y la justicia.

Art. II. En consecuencia, el solo principio en vigor, sea entre dichos gobiernos o entre sus súbditos, será el de prestarse servicios recíprocamente testimoniarse por una inalterable benevolencia el mutuo afecto de que deben estar animados, no considerarse sino como miembros de una misma nación cristiana, no mirándose a sí mismos los tres príncipes aliados sino como delegados de la Providencia para gobernar tres ramas de una misma familia, a saber: Austria, Rusia y Prusia, confesando así, que la nación cristiana de que ellos y sus pueblos forman parte no tiene realmente otro Soberano que Aquél a quien solo pertenece en propiedad el poder, porque sólo en Él se hallan todos los tesoros del amor, de

la ciencia y de la sabiduría infinita, es decir: Dios, nuestro Divino Salvador Jesucristo, el Verbo del Altísimo, palabra de Vida.

Sus Majestades recomiendan por lo tanto a sus pueblos con la más tierna solicitud, como único medio de gozar de esta paz que nace de la conciencia sana, y que es la única duradera, fortificarse cada día más en los principios, y en el ejercicio de los deberes que el divino Salvador ha enseñado a los hombres.

Art. III. Todas las potencias que quisieran solemnemente confesar los principios sagrados que han dictado el presente acto, y que reconocieron cuan importante es a la dicha de las naciones, demasiado largo tiempo agitadas, que estas verdades ejerzan en adelante sobre los destinos humanos toda la influencia que les es propia, serán recibidas con tanto anhelo como afecto en esta Santa Alianza.

Hecho por triplicado y firmado en París el año de gracia de 1815 el 26/14 septiembre.- Francisco-Alejandro-Federico Guillermo

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Declaración de las potencias para la abolición del comercio de negros, firmado en Viena el 8 de febrero de 1815

Habiéndose reunido en conferencia los plenipotenciarios de las potencias que firmaron el tratado de París de 30 de mayo de 1814, y considerando:

Que los hombres justos e ilustrados de todos los siglos han pensado que el comercio conocido con el nombre de tráfico de negros de África es contrario a los principios de la humanidad y de la moral universal.

Que las circunstancias particulares que le originaron, y la dificultad de interrumpir repentinamente su curso, han podido cohonestar hasta cierto punto la odiosidad de conservarle; pero que al fin la opinión pública en todos los países cultos pide que se suprima lo más pronto posible.

Que después que se ha conocido mejor la naturaleza y las particularidades de este comercio, y se han hecho patentes todos los males de que es causa, varios gobiernos de Europa han resuelto abandonarlo, y que sucesivamente todas las potencias que tienen colonias en las diferentes partes del mundo, han reconocido por leyes, por tratados o por otros empeños formales la obligación y la necesidad de extinguirlo. Que por un artículo separado del último tratado de París, han estipulado la Gran Bretaña y Francia que unirían sus esfuerzos en el Congreso de Viena para decidir a todas las potencias de la cristiandad a decretar la prohibición universal y definitiva del comercio de negros.

Que los plenipotenciarios reunidos en este Congreso no pueden honrar mejor su comisión, desempeñarla y manifestar las máximas de sus Augustos Soberanos, que esforzándose para conseguirlo, y proclamando en nombre de ellos la resolución de poner término a una calamidad que ha desolado por tanto tiempo el África, envilecido Europa y afligido la humanidad,

Dichos plenipotenciarios han convenido en empezar sus deliberaciones sobre los medios de conseguir objeto tan provechoso, declarando solemnemente los principios que les guían en este examen.

En consecuencia, y debidamente autorizados para este acto por la adhesión unánime de sus cortes respectivas, al principio enunciado en el citado artículo separado del tratado de París, declaran a la faz de Europa, que siendo a sus ojos la extinción universal del comercio de negros una disposición digna de su particular atención, conforme al espíritu del siglo y a la magnanimidad de sus augustos soberanos, desean sinceramente concurrir a la pronta y eficaz ejecución de ella con cuantos medios estén a su alcance, y empleándolos con el celo y perseverancia que exige una causa tan grande y justa.

Sin embargo, conociendo la manera de pensar de sus Augustos Soberanos, no pueden menos de prever que aunque sea muy honroso el fin que se proponen, no procederán sin los justos miramientos que requieren los intereses, las costumbres y aun las preocupaciones de sus súbditos; y por lo tanto dichos plenipotenciarios reconocen al mismo tiempo, que esta declaración general no debe influir en el término que cada potencia en particular juzgue conveniente fijar para la extinción definitiva del comercio de negros. Por consiguiente, el determinar la época en que este comercio debe quedar prohibido universalmente será objeto de negociación entre las potencias; bien entendido que se hará todo lo posible para acelerar y asegurar el curso del asunto, y que no se considerará cumplido el empeño recíproco que 1os soberanos contraen entre sí en virtud de la presente declaración, hasta que se haya conseguido completamente el fin que se han propuesto en su empresa.

Comunicando esta declaración a Europa y a todas las naciones cultas de la tierra, dichos plenipotenciarios esperan que estimularán a los demás gobiernos, y particularmente a los que prohibiendo el comercio de negros han manifestado las mismas máximas, a sostenerlos con su dictamen en un asunto cuyo logro será uno de los más dignos monumentos del siglo que lo ha promovido, y lo habrá, dado fin gloriosamente.

Viena, 8 de febrero de 1815.

Firmado:

Castlerfach; Stewart; Wellington; Nesselrode; Lowenhielm; Talleyrand; Gómez Labrador; Palmella; Saldanha; Lobo; Humboldt; Metternich.

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Voto de agradecimiento (Tercera Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores, Rio de Janeiro – 1942)

La Tercera Reunión de Consulta de los Ministros de Relaciones Exteriores de las Repúblicas Americanas,

Acuerda:

  1. —Expresar a Su Excelencia, el Presidente del Brasil, Doctor Getulio Vargas, su gratitud por la generosa hospitalidad del Gobierno y pueblo del Brasil, y por todas las atenciones y cortesías que han sido brindadas a las delegaciones que han participado en esta Reunión.
  2. —Felicitar cordialmente a Su Excelencia, el Ministro de Relaciones Exteriores del Brasil, Doctor Oswaldo Aranha, por la manera tan hábil con que ha dirigido las deliberaciones de la Reunión.
  3. —Hacer constar su agradecimiento al Secretario General, Su Excelencia, Doctor José de Paula Rodrigues Al ves, por la manera tan eficiente con que él y sus auxiliares han llevado los asuntos de la Secretaría de la Reunión.

En testimonio de lo cual, los Ministros de Relaciones Exteriores de las Repúblicas Americanas o sus Representantes personales, firman y sellan la presente Acta Final.

Hecha en la ciudad de Río de Janeiro, a los veintiocho días del mes de enero de mil novecientos cuarenta y dos, en los idiomas español, francés, inglés y portugués. El Secretario General depositará el original del Acta Final en los archivos de la Unión Panamericana, por conducto del Ministerio de Relaciones Exteriores del Brasil, y remitirá copias certificadas del mismo a los Gobiernos de las Repúblicas Americanas.

RESERVAS

  1. Reserva de la Delegación de la República Argentina:

En cuanto a la Resolución V sobre ruptura de relaciones comerciales y financieras:

“La Delegación argentina pide se deje constancia en el acta, así como al fin del presente proyecto de resolución, de que la República Argentina está de acuerdo con la necesidad de tomar las medidas de control económico y financiero de todas las actividades exteriores o interiores de las firmas o empresas que puedan afectar en una forma o en otra el bienestar de las Repúblicas de este Continente o la solidaridad o defensa continental. Ha tomado y está dispuesta a tomar medidas complementarias en este sentido, de acuerdo con la presente resolución, pero extendiéndolas a las firmas o empresas manejadas o controladas por extranjeros o desde paísfes] extranjeros beligerantes que no forman parte del Continente Americano.”

  1. Reserva de la Delegación de Chile:

“El Ministro de Relaciones Exteriores de Chile da su aprobación a estos acuerdos en todo lo que no sean contrarios a los preceptos de la Constitución Política del Estado, declarando, además, que ellos sólo tendrán valor, con respecto a su país, cuando sean sancionados por el Congreso Nacional y ratificados por sus organismos constitucionales.”

  1. RESERVA de la Delegación de los Estados Unidos de América:

En cuanto a las Resoluciones VII y XIV «obre desarrollo dd intercambio comercial y facilidades comerciales para los países mediterráneos de América:

“El Gobierno de los Estados Unidos de América desea hacer constar en d Acta Final sus reservas, en lo que se refiere a las Resoluciones VII (desarrollo dd intercambio comercial) y XIV (facilidades comerciales para los países mediterráneos de América), por ser los términos de esas Resoluciones incompatibles con la política tradidonal de principios liberales dd comerdo internacional, política seguida por los Estados de América, según fue enunciado y confirmado en las recientes Conferencias Internacionales Americanas, así como en las Primera y Segunda Reuniones de Consulta de los Ministros de Relaciones Exteriores de las Repúblicas Americanas.”

  1. RESERVA de la Delegacin de Guatemala:

En cuanto a la Resolución XXXV sobre apoyo y adhesión a los principios de la “Carta del Atlántico”:

“El Representante del Secretario de Relaciones Exteriores de Guatemala acepta plena mente la adhesión y apoyo a los principios de la Carta dd Atlántico; y, en cuanto dichos principios pudieren afectar los derechos de Guatemala a Belice, hace declaración y reserva expresa en igual Corma a la reserva que hizo Guatemala en la Primera Reunión de Consulta de Panamá que mantiene íntegramente, y tiene presente las Resoluciones y Convención de la Segunda Reunión de Consulta de la Habana relativas al caso.”

  1. RESERVA de la Delegación de la Rbpública del Perú:

En cuanto a la Resolución XXI sobre solidaridad continental en la observancia de los tratados:

“El proyecto votado no se refiere a la defensa dd Hemisferio americano contra peligros extracontinentales y, por consiguiente, está fuera dd programa de la Reunión de Consulta, cuyo reglamento, aprobado por todos los Gobiernos, prescribe la necesidad de la opinión unánime de los Ministros de Relaciones Exteriores.

“En todo caso, al proyecto votado no cabe que pueda funcionar respecto a incidentes ocurrentes sobre conflictos o divergencias que las partes interesadas hayan sometido, para su arreglo o solución, a jurisdicción especial.”

  1. RESERVA de la Delegación de la República del Perú:

En cuanto a la Resolución XXVI sobre Comité Jurídico Interamericano:

“El Perú vota afirmativamente por este proyecto, con la reserva de que, concorde con la índole expresa de esta Conferencia, al Estado enemigo de que trata el Inc. c) tenga d carácter de extra-continental.

“Deja constancia, además, de que la Tercera Reunión de los Ministros de Relaciones Exteriores le dió esta cabal interpretación.”

[Siguen las firmas de los Plenipotenciarios de todas las Repúblicas americanas.]

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Acaba la cumbre de paz de Siria sin logros ni compromisos del régimen

Acaba la cumbre de paz de Siria sin logros ni compromisos del régimen

Acaba la cumbre de paz de Siria sin logros ni compromisos del régimenSin cambiar un ápice su discurso, y con la misma actitud desafiante que mostró desde el principio, la delegación del régimen de Bachar el Asad puso este viernes en suspenso la continuación de la cumbre de Ginebra II, al término de la primera ronda de negociaciones. A pesar de que el mediador de Naciones Unidas para Siria, Lakhdar Brahimi, convocó a las partes de nuevo el 10 de febrero, los representantes del gobierno sirio respondieron que deben consultar antes con Damasco, sin comprometerse a mantener vivo un diálogo que de momento no ha ofrecido un solo resultado.

 El ministro de Exteriores sirio, Wallid al Muallem, acusó este viernes en una rueda de prensa a los opositores de “falta de madurez y seriedad” y les ridiculizó por hospedarse en “hoteles de cinco estrellas en el extranjero, sin saber qué sucede de verdad” en las zonas de guerra. “Querían venir y que en una hora les entregáramos todo el poder”, añadió en su comparecencia. “Viven una ilusión”.

 Mientras, durante los siete días que duraron las negociaciones, 1.870 sirios murieron en el conflicto, al menos 40 por falta de alimento y medicamentos en las zonas asediadas por el régimen, según denunció este viernes el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, afiliado a la oposición. De esos fallecidos, 498 eran civiles.

 En un principio se esperaba del régimen que mostrara en Ginebra II una actitud prudente y mesurada, en su intento de ganar legitimidad en la escena internacional tras una serie de avances en el campo de batalla.

 Al contrario, desde el inicio de la cumbre de paz en la pequeña localidad de Montreux y su continuación en Ginebra, los enviados de El Asad mostraron una agresividad exasperada, con los participantes e incluso con los dirigentes de la ONU que les habían convocado. Trataron de denigrar a los opositores con los que negocian al llamarles “traidores” y “agentes a sueldo del enemigo”; acusaron a Turquía y Arabia Saudí de “amparar el terrorismo” por apoyar a los rebeldes, y, finalmente, este viernes, culparon a Estados Unidos del fracaso de las negociaciones por sus “injerencias”, según dijo en su rueda de prensa el ministro Al Muallem.

 Por su parte, la oposición representada en Ginebra II ha logrado, al menos, que los medios oficiales sirios les muestren dialogando con los emisarios de El Asad, con una actitud mucho más sobria y mesurada que la del régimen. Evitando las estridencias de su contraparte, el presidente de la Coalición Nacional Siria, Ahmad Jarba, dijo este viernes que el régimen nunca estuvo a favor de un “compromiso serio”. “El hecho de que haya aceptado sentarse en la mesa de negociaciones será el principio de su final”, dijo Jarba en un comunicado que leyó ante los medios.

 El Grupo de Amigos de Siria, una amalgama de potencias occidentales y árabes —entre las que se encuentran EE UU, Arabia Saudí y Turquía— que apoyan a los opositores moderados, acusó al régimen de “ser responsable de la falta de avances en esta primera ronda de negociaciones”, según dijo en un comunicado tras una reunión de sus delegados en Ginebra este viernes.

 Uno de los puntos que se han tratado en Ginebra II ha sido el del terrorismo islamista. Numerosas milicias yihadistas combaten no sólo al régimen, sino también a los opositores moderados del Ejército Libre Sirio. Sin embargo no ha habido ningún punto de acuerdo porque el régimen insiste en clasificar a todos los rebeldes de terroristas, sin distinciones.

 El único y tenue logro de la conferencia de paz ha sido de momento la promesa del régimen de permitir la salida de 500 familias atrapadas durante más de 18 meses en el asediado centro de la ciudad de Homs. Y de momento queda incumplida porque, según dijo este viernes Al Muallem, hay grupos armados en esa localidad siria que quieren crear corredores humanitarios “para salir con sus armas a otras ciudades”.

 Brahimi, el mediador de la ONU, admitió este viernes tras los siete días de negociaciones directas que no tenía resultados que presentar. “Es un inicio muy modesto”, dijo. El único logro fue, según explicó, “que ambas partes se acostumbren a sentarse en una misma sala, a detallar sus posiciones y escuchar al otro”. No es demasiado, en un conflicto que dura casi tres años y se ha cobrado las vidas de al menos 130.000 personas.

 

 

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Concluyó la Cumbre de CELAC en La Habana

Concluyó la Cumbre de CELAC en La Habana

Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de la República ArgentinaMiércoles 29 de enero de 2014. Información para la Prensa N°:  017/14

Los días 28 y 29 de enero se realizó en Cuba la II Cumbre CELAC, dedicada a la lucha contra el hambre, la pobreza y las desigualdades en la región. Cobra especial relevancia que se haya celebrado en Cuba, dados los históricos esfuerzos de este país en favor de la unidad latinoamericana y caribeña. Durante la Cumbre quedó en evidencia que se trata en una región con una multiplicidad de intereses comunes que, abordados en forma conjunta, propician un mejor acceso de los países latinoamericanos y caribeños a las problemáticas globales.

Así, en La Habana, se reiteró el enérgico rechazo de la región al bloqueo impuesto por Estados Unidos a Cuba, al igual que cualquier otra medida coercitiva unilateral que afecte a un país de la región.

En la Declaración adoptada por los Presidentes se incluyeron varios puntos impulsados por la Argentina.

1.- Temas relativos a la Cuestión Malvinas

Los 33 países miembros expresaron su más firme respaldo a los legítimos derechos argentinos en la disputa de soberanía por las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes, e instó al Reino Unido a reanudar las negociaciones para encontrar una solución pacífica a la disputa de soberanía conforme exigido por las Naciones Unidas.

En este contexto, profundizando el espíritu de paz que la región consagró en el Tratado de Tlatelolco contra las armas nucleares, se proclamó a la región como Zona de Paz, basada en el derecho internacional y principios y propósitos de la Carta de las Naciones Unidas, con el compromiso permanente de resolver pacíficamente las controversias y desterrar el uso de la fuerza, promoviendo también el desarme nuclear, la cultura de la paz y el respeto del derecho inalienable de los Estados a elegir su sistema político, económico y social.

Vale destacar que la Cumbre de Presidentes de CELAC emitió una Declaración Especial condenando la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada, reafirmando el compromiso de respetar la integridad territorial de todos los Estados de la región.

2.- Temas relativos al sistema financiero internacional

En materia financiera y en consonancia con las palabras expresadas en el Plenario por la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner y durante su reunión con la Presidenta de Brasil Dilma Roussef, la CELAC respaldó la propuesta argentina de señalar en la Declaración la necesidad de una mayor estabilidad y predictibilidad del sistema financiero internacional, reduciendo también la dependencia excesiva de las agencias calificadoras de riesgo y de permitir los flujos de pagos a los acreedores cooperativos según lo acordado, desarrollando instrumentos que posibiliten acuerdos razonables y definitivos entre acreedores y deudores soberanos.

3.- Temas relativos a la Cooperación

Los Jefes de Estado aprobaron también una  declaración especial sobre cooperación internacional sobre la base de los resultados de la reunión del grupo sobre la materia que sesionó por primera vez en Buenos Aires en 2013. En la declaración se ratifica la decisión de avanzar hacia una agenda regional apoyada en los principios de la cooperación sur-sur como herramienta indispensable para lograr el desarrollo conjunto, inclusivo y autónomo de nuestros países.

 

 

 

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Movilización de medios de transporte (Tercera Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores, Rio de Janeiro – 1942)

La Tercera Reunión de Consulta de los Ministros de Relaciones Exteriores de las Repúblicas Americanas,

Considerando:

  1. —Que el problema de dar la.mayor eficiencia posible a los transportes entre las Repúblicas del Hemisferio Occidental asume gran importancia ante las dificultades que nacen de la actual situación de emergencia;
  2. —Que se hace indispensable establecer la mayor coordinación posible entre los diversos servicios aéreos, marítimos, terrestres y fluviales de que disponen las Repúblicas Americanas, para su más eficiente utilización;
  3. —Que las dificultades para movilizar los artículos y materias indispensables que normalmente se exportan e importan en cada país, podrían provocar un desequilibrio económico y social y una paralización o disminución de sus actividades industriales, particularmente graves cuando éstas están dedicadas en especial a la producción de artículos’o materias necesarias para la defensa del Continente; y
  4. —Que para asegurar convenientemente la defensa continental y desarrollar el comercio interamericano es indispensable mejorar y ampliar los sistemas de comunicaciones entre los países del Continente,

Resuelve:

  1. —Recomendar a los Gobiernos de las Repúblicas Americanas:
    1. Que adopten de inmediato, en cuanto sea posible, las medidas adecuadas para ampliar y mejorar todos los sistemas de comunicaciones que interesen a la defensa continental y al desarrollo del comercio entre los países americanos;
    2. Que hagan todos los esfuerzos, compatibles con la defensa propia o continental a fin de intensificar sus medios de transporte utilizando y desarrollando los respectivos sistemas internos en forma que se puedan movilizar sin pérdida de tiempo aquellos artículos que son esenciales para el mantenimiento de sus respectivas economías;
    3. Que valiéndose de sus autoridades nacionales, del Comité Consultivo Económico Financiero Interamericano,1 y de todos los otros medios establecidos para la cooperación económica interamericana, tomen las medidas necesarias, tanto individuales como colectivas, para lograr el mejoramiento y la complementación de las comunicaciones interamericanas aéreas, marítimas, terrestres y fluviales que tengan relación con la economía y defensa del Hemisferio Occidental y para los demás fines en este acuerdo enunciados;
    4. Que adopten medidas a fin de permitir el transporte marítimo necesario para el intercambio general sobre bases de tonelaje suficiente y que cooperen para crear y facilitar, por los medios a su alcance, el mantenimiento de servicios marítimos adecuados, especialmente, utilizando todos los barcos que estén inmovilizados en sus puertos y que pertenezcan a países en guerra con alguna nación americana;
    5. Que cuando dispongan de flotas mercantes consideren la necesidad de mantener en servicio el número de barcos suficiente para asegurar el transporte marítimo que permita a las naciones del Continente importar y exportar productos indispensables a sus economías respectivas y que, de acuerdo con el Comité Consultivo Económico Financiero Interamericano, con los organismos marítimos que funcionan en diversos países americanos y con la Comisión Técnica Marítima Interamericana,1 procuren que los transportes entre las naciones de América sean coordinados en tal forma que los barcos en servicio dentro de las rutas continentales, sin suprimir ni alterar las escalas existentes, hagan las necesarias en los puertos de los países que se encuentren más alejados en determinadas regiones del Hemisferio, a fin de asegurarles transporte en forma regular y armónica;
    6. Que tomen, en lo posible, las medidas necesarias a fin de reducir a un mínimo los gastos inherentes a las escalas de los barcos de transporte, tales como derechos de puerto, faros, balizas, etc.;
    7. Que tiendan al aumento de facilidades de movilización en los puertos, dotándolos de los medios necesarios para el rápido arreglo de las averias de los barcos y para las reparaciones normales de los mismos;
    8. Que procuren la aceleración de los transportes internos y el aumento de la capacidad de arrastre de los sistemas ferroviarios tratando de dar pronto término a las vías que estén en construcción o reconstrucción y que interesen ala defensa continental;
    9. Que estudien el reconocimiento del derecho de cada Estado a una participación plena en el comercio internacional bajo el imperio de un régimen de libertad de comunicaciones para toda clase de carga y de conformidad con lo establecido en los convenios internacionales vigentes y en la legislación de cada país;
    10. Que procuren el mejoramiento y la ampliación de los aeropuertos existentes y el establecimiento de nuevos aeropuertos dotados de instalaciones y talleres complementarios de modo que se establezcan redes aéreas con terminales en las tres Américas que cubran ampliamente las necesidades de los servicios aéreos interamericanos e internos en cada país;
    11. Que aceleren la construcción de los tramos que faltan del sistema panamericano de carreteras y el mejoramiento de los tramos ya construidos, en forma tal, que sirvan para el transporte eficiente en el Hemisferio y permitan el desarrollo del comerdo interamericano e interno, conectando los centros de producción con los de consumo. Con este propósito se ratifican expresamente las conclusiones aprobadas en la Recomendación LII de la Conferencia de Lima de 1938 y la Resolución XXIII de la Reunión de la Habana de 194o; y
    12. Que apoyen plenamente y presten la mayor cooperación que encuentren practicable a los trabajos del Comité Consultivo Económico Financiero Interamericano y de su Comisión Técnica Marítima Interamericana en relación con todos sus problemas y en especial con la navegación mercante, tomando las medidas conjuntas que sean preasas a fin de que los Gobiernos de las Repúblicas Americanas puedan movilizar de la manera más completa y eficaz todos los barcos con que pueda contarse en el Hemisferio Occidental dando preferenda al transporte de artículos estratégicos y básicos esencialespara la defensa del Continente y para el mantenimiento del bienstar económico de las Repúblicas Americanas.
  2. —Recomendar al Comité Consultivo Económico Financiero Intei americano y a la Comisión Técnica Marítima Interamericana:
    1. Que sugieran a los Gobiernos las medidas que sean necesarias a fin de que, previo acuerdo con las organizadones administrativas de los respectivos Gobiernos, con las compañías navieras y aéreas y con las compañías ferroviarias públicas o privadas, estableadas en los Estados americanos, promuevan e intensifiquen todo sistema de transportes interamericanos, procurando obtener las mayores seguridades y garantías en la movilización y provisión constante y coordinada de los medios necesarios, tanto para el transporte de los productos que se importen y exporten de cada uno de los países como para la fádl y cómoda movilización de sus habitantes;
    2. Que promuevan la celebración de acuerdos sobre las materias enunciadas en el ordinal anterior entre los países que deseen celebrarlos y estudien los modos de reemplazar los actuaiés transportes si llegaren a faltar;
    3. Que estudien la posibilidad de fijar cuotas adecuadas y suficientes de transporte para cada país, teniendo presente no solamente el tonelaje sino también la velocidad y facilidades para carga y descarga que tengan los barcos destinados a la remisión de materias indispensables y primas y que procuren al mismo tiempo autorizar periódicamente los fletes máximos a cobrarse;
    4. Que estudien un plan general de transportes marítimos interamericanos teniendo en cuenta las disponibilidades de barcos y las necesidades de cada una de las Repúblicas del Continente, de manera que todas estén unidas por servicios regulares y suficientes con sus principales mercados de importación y exportación; y
    5. Que examinen la conveniencia de aplicar el sistema de “Seguros y fletes a cargo del comprador” para el transporte de productos.
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Sostenimiento de las economías internas de los países americanos (Tercera Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores, Rio de Janeiro – 1942)

La Tercera Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores de las Repúblicas Americanas,

Considerando:

  1. —Que la Primera y ía Segunda Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores de las Repúblicas Americanas recomendaron se establezca, entre ellas, una estrecha y sincera cooperación con el fin de proteger su estructura económica y financiera, mantener su equilibrio fiscal, asegurar la estabilidad de sus monedas, difundir y ensanchar sus industrias, intensificar su agricultura y desarrollar su comercio y, por otra parte, declararon que las naciones americanas continuarián manteniendo su adhesión a los principios liberales del comercio internacional con fines pacíficos basados en la igualdad de tratamiento y procedimientos justos y equitativos en el intercambio, y que harían cuanto estuviese al alcance de ellas para fortalecer su economía, aumentar su comercio y las relaciones económicas entre sí, proyectando y aplicando medidas adecuadas para aminorar las dificultades, desventajas y peligros que se derivan de la perturbación y desajuste existentes en el mundo;
  2. —Que los trastornos ocasionados por la actual guerra en la economía de las naciones americanas demanda[n], ahora más que nunca, una acción solidaria y coordinada, a fin de que su intercambio comercial se intensifique de acuerdo con sus recíprocas necesidades y sobre bases de la mayor igualdad posible;
  3. —Que el establecimiento de facilidades adecuadas de crédito comercial, por parte de las naciones productoras de materias primas, de maquinaria industrial, o de artículos manufacturados, es requisito indispensable para el sostenimiento de una sana economía en los países consumidores;
  4. —Que la fijación de precios y precios límites sobre materias primas y materias alimenticias guarde una justa correlación que no sólo contemple los costos de producción, transporte, seguros y utilidad razonable, sino también el nivel general de precios de los productos que exporta el país importador de estas materias primas y alimenticias;
  5. —Que los regímenes de prioridades y licencias establecidos por algunos países para la exportación de materiales que tienen relación con las necesidades de su defensa han traído consecuencias que afectan al intercambio comercial y, por tanto, se hace necesario recomendar sistemas y medidas adecuados para aminorar aquellas consecuencias,

Resuelve:

  1. —Recomendar a las naciones productoras de materias primas, maquinaria industrial y otros elementos indispensables para el sostenimiento de la economía interna de los países consumidores, que hagan todo [lo] posible para suministrar dichos elementos y productos en cantidades suficientes para evitar que la carencia o escasez de ellos traiga consecuencias perjudiciales para la vida económica de los pueblos americanos. Esto dentro de las limitaciones naturales impuestas por la actual emergencia y sin que la aplicación de esta recomendación esté en pugna con la seguridad o la defensa de las naciones exportadoras.
  2. —Recomendar que todas las naciones de este Continente disfruten del acceso, con el mayor grado de igualdad posible, al comercio interamericano, y a la obtención de las materias primas que necesiten para el satisfactorio y próspero desarrollo de sus correspondientes economías, debiendo, no obstante, contemplar en forma preferente a las naciones en guerra para igual obtención de los materiales esenciales destinados a la defensa; y que en los acuerdos que se celebren entre las naciones se tengan en cuenta las necesidades esenciales de otros países americanos con el fin de evitar trastornos en la economía interna de estos países.
  3. Recomendar a los países exportadores de materias primas para la industria, materias alimenticias, productos manufacturados o maquinaria industrial, el establecimiento de sistemas de créditos adecuados, amplios, liberales y eficientes, que faciliten a la industria y al comercio de las naciones consumidoras de dichos elementos, la adquisición de aquellos que les son necesarios para sostener su economía sobre bases sólidas, haciéndolo en forma que aminore y alivie los perjuicios que para esas naciones ha traído la extensión del conflicto armado y el cierre de los mercados extracontinentales.
  4. —Instar a los Gobiernos de América para que adopten medidas necesarias a fin de armonizar los precios sobre las siguientes bases:
    1. Que no se permita grandes alzas en los precios de los productos de exportación;
    2. Que tampoco se permita a los distribuidores o elaboradores de artículos importados que aumenten indebidamente el precio que tiene que pagar el consumidor;
    3. Que el precio máximo de compra fijado por alguna República Americana para cualquier producto y artículo que importe de otra República Americana, sea sometido a consulta, si ello se encuentra aconsejable, entre los Gobiernos de los países interesados;
    4. Que en su política de precios los países de América propendan a establecer una justa correlación entre los precios de los productos alimenticios, materias primas y artículos manufacturados.
  5. —Recomendar por fin a los Gobiernos americanos las siguientes normas llamadas a facilitar sus relaciones económicas:
    1. Establecimiento, para el control de exportaciones, de sistemas administrativos sencillos y de mayor autonomía posible, basados en procedimientos rápidos y eficientes que permitan el abastecimiento indispensable con la oportunidad debida, particularmente para el sostenimiento de las industrias básicas de cada país;
    2. Adopción del sistema de cuotas globales asignadas a cada país por los Gobiernos de países exportadores de productos y artículos sujetos a regímenes de prioridades y licencias, y que sean esenciales para la economía interna de los países importadores;
    3. Designación, por parte de los países exportadores con regímenes de prioridades, licencias o cuotas, de representantes en las capitales de los países importadores con el ñn de que cooperen con los organismos correspondientes de estos países en el estudio de las cuestiones relacionadas con las exportaciones e importaciones de productos y artículos sujetos a cuotas o a regímenes especiales, a objeto de acelerar el curso de las tramitaciones y reducir, en lo posible, toda otra dificultad inherente al intercambio de tales productos y artículos. El dictamen o intervención de esos representantes significará, en principio, un pronunciamiento de los mismos reconociendo la necesidad y conveniencia de tales importaciones;
    4. Intercambio oportuno de estadísticas referentes a las necesidades de consumo y a la producción de materias primas, productos alimenticios y manufacturados, valiéndose, cuando sea útil, de organismos interamericanos como el Comité Consultivo Enconomico Financiero Interamericano, u otros que, por la naturaleza de sus funciones, puedan facilitar y estimular el intercambio comercial entre las naciones dé América.
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Producción de materiales estratégicos (Tercera Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores, Rio de Janeiro – 1942)

La Tercera Reunión de Consulta de los Ministros de Relaciones Exteriores de las Repúblicas Americanas,

Considerando:

  1. —Que la solidaridad continental debe traducirse necesariamente en una acción positiva de máxima eficacia y de la más alta significación; acción que no puede ser otra que una movilización económica de las Repúblicas Americanas, capaz de asegurar con rapidez y amplitud el aprovisionamiento de los materiales estratégicos y básicos que requiera la defensa del Hemisferio;
  2. —Que dicha movilización debe comprender todas las actividades convergentes hacia la finalidad perseguida, y debe tener el carácter preferencial que le señalan su naturaleza y su trascendente finalidad;
  3. —Que en gracia a la marcha armónica del plan sugerido, deben crearse toda clase de estímulos, deben suprimirse o reducirse las trabas existentes o que puedan surgir, y debe fortalecerse todo factor que trabaje en sentido favorable;
  4. —Que la especulación comercial debe quedar maniatada ante todo intento de usufructuar indebidamente de la situación;
  5. —Que debe ofrecerse garantías en cuanto a la subsistencia de los compromisos durante plazos prolongados, y en cuanto a la vigencia ininterrumpida de precios equitativos para el consumidor y remuneradores para el productor, que permitan alcanzar y mantener un nivel justo de salarios;
  6. —Que han de contemplarse medidas que preparen la transición a la post guerra y los reajustes sobrevinientes, con el mínimum posible de alteraciones en la producción y el intercambio; cuidándose de proteger a los productores, llegada la oportunidad, contra la competencia que pueda hacérseles con artículos procedentes de países habituados a un inferior patrón de vida;
  7. —Que las operaciones financieras deben tener, en lo posible, un sentido económico y contemplar las reales disponibilidades del deudor;
  8. —Que en cada país de América debe existir un organismo especializado que en breve plazo comience a elaborar el respectivo plan nacional de movilización económica;
  9. —Que una entidad de índole panamericana, sobre la base de los planes nacionales así preparados, debe trazar, armónicamente, las normas generales de la movilización; y
  10. —Que el Comité Consultivo Económico Financiero Interamericano 1 puede llenar eficientemente esta función, si se amplían sus facultades y sus medios de acción,

Recomienda:

  1. —Que, como expresión práctica de la solidaridad continental, se haga la movilización económica de las Repúblicas Americanas, con la mira de asegurar a los países de este Hemisferio, y especialmente a los que están en guerra, el aprovisionamiento de materiales básicos y estratégicos, en cantidad suficiente y en el menor tiempo posible.
  2. —Que dicha movilización abarque las actividades extractivas, agropecuarias, industriales y comerciales que tengan relación con el abastecimiento, tanto de materiales estrictamente militares cuanto de productos esenciales para el consumo de la población civil.
  3. —Que se tenga presente el carácter imperativo y de fuerza mayor de la situación del momento, al dictarse las disposiciones indispensables para poner en práctica la movilización económica.
  4. —Que la movilización comprenda medidas de estímulo para la producción y otras encaminadas a suprimir o atenuar las formalidades administrativas, reglamentos y restricciones que dificulten la producción y el intercambio de materiales básicos y estratégicos.
  5. —Que se adopten, además, medidas para fortalecer las finanzas de los países productores.
  6. —Que los países americanos dicten medidas para impedir que la especulación comercial logre elevar los precios de exportación de los productos básicos y estratégicos, por encima de los límites fijados para los respectivos mercados internos.
  7. —Que, en lo posible, se asegure el incremento de la producción, mediante acuerdos o contratos bilaterales o multilaterales que estipulen adquisiciones por períodos largos y a precios que sean equitativos para el consumidor, remuneradores para el productor y que permitan un nivel justo de salarios para los trabajadores de América; mediante acuerdos o contratos en que se cuide de pro tejer a los productores de la competencia de productos originarios de regiones en que los salarios reales sean exiguos y que contengan estipulaciones que preparen la transición a la post-guerra y los reajustes consiguientes, de manera que garantice la continuidad de una producción adecuada y haga factible el intercambio dentro de un régimen de equidad para los productores.
  8. —Que el servicio de operaciones financieras destinadas al mantenimiento y fomento de la producción de cada país esté, en lo posible, condicionado a las disponibilidades provenientes de sus exportaciones.
  9. —Que los países americanos que no dispongan de organismos apropiados constituyan, antes del 30 de abril de 1942, comisiones especializadas para elaborar los planes nacionales de movilización económica.
  10. —Que dichas comisiones proporcionen al Comité Consultivo [Económico] Financiero Interamericano los elementos necesarios para que éste trace armónicamente las normas generales de la movilización económica.
  11. —Que el Comité Consultivo Económico Financiero Interamericano se encargue, además, de formular una lista, periódicamente revisable, de los materiales básicos y estratégicos considerados en cada país necesarios para la defensa del Hemisferio; y

Resuelve:

  1. —Que se amplíen inmediatamente los medios de acción del Comité Consultivo Económico Financiero Interamericano a fin de que pueda cumplir las nuevas funciones que se le encomiendan, habilitándolo a solicitar de los Gobiernos americanos la ejecución de los acuerdos económicos interamericanos previamente aprobados por ellos.
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Ruptura de relaciones diplomáticas (Tercera Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores, Rio de Janeiro – 1942)

  1. Las Repúblicas Americanas se reafirman en su declaración de considerar todo acto de agresión de un Estado extracontinental contra una de ellas como acto de agresión contra todas, por constituir una amenaza inmediata a la libertad e independencia de América.
  2. Las Repúblicas Americanas reafirman su completa solidaridad y su determinación de cooperar todas juntas para su protección recíproca hasta que los efectos de la presente agresión al Continente hayan desaparecido.
  3. Las Repúblicas Americanas, siguiendo los procedimientos establecidos por sus propias leyes y dentro de la posición y circunstancias de cada país en el actual conflicto continental, recomiendan la ruptura de sus relaciones diplomáticas con el Japón, Alemania e Italia, por haber el primero de esos Estados agredido y los otros dos declarado la guerra a un país americano.
  4. Las Repúblicas Americanas declaran, por último, que, antes de restablecer las relaciones a que se refiere el párrafo anterior, se consultarán entre sí, a fin de que su resolución tenga carácter solidario.
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ACTA FINAL (Tercera Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores, Rio de Janeiro – 1942)

Los Gobiernos de las Repúblicas Americanas, en el deseo de que sus respectivos Ministros dé Relaciones Exteriores, o sus Representantes, se reunieran con fines de consulta, de acuerdo con los convenios adoptados en anteriores conferencias interamericanas, designaron, para este objeto, a los Representantes que a continuación se indican en el orden de precedencia fijado por sorteo, los cuales se reunieron en la ciudad de Rio de Janeiro del 15 de enero al 28 de enero de 1942:

[Siguen los nombres de los Ministros o Representantes de Ministros.]

Su Excelencia el Doctor Getulio Vargas, Presidente de la República de los Estados Unidos del Brasil, pronunció un discurso en la Sesión Inaugural, celebrada en el Palacio Tiradentes el día 15 de enero bajo la presidencia provisional de Su Excelencia el Señor Oswaldo Aranha, Ministro de Estado de Relaciones Exteriores del Brasil. La contestación a nombre de los Delegados fue hecha por Su Excelencia el Señor Juan B. Rossetti, Ministro de Relaciones Exteriores de Chile.

En la sesión plenaria, celebrada inmediatamente después de la sesión inaugural, Su Excelencia el Señor Oswaldo Aranha fue electo por aclamación Presidente Permanente de la Reunión. De acuerdo con el reglamento, el Gobierno del Brasil designó a Su Excelencia el Señor Embajador Jo9é de Paula Rodrigues Alves para ejercer las funciones de Secretario General de la Reunión.

El programa de la Reunión fue aprobado por el Consejo Directivo de la Unión Panamericana el 17 de diciembre de 1941.

El reglamento había sido preparado anteriormente por el Consejo Directivo en virtud de una resolución de la Segunda Reunión de Ministros de Relaciones Exteriores.

Según lo dispone el reglamento, fue designada una Comisión de Credenciales compuesta de Su Excelencia el Señor Ezequiel Padilla, Secretario de Relaciones Exteriores de México; Su Excelencia el Señor Alberto Echandi, Ministro de Relaciones Exteriores de Costa Rica, y Su Excelencia el Señor Luis A. Argaña, Ministro de Relaciones Exteriores del Paraguay.

Con el fin de coordinar el texto de las conclusiones en los cuatro idiomas oficiales de la Reunión, se designó una Comisión de Coordinación compuesta de los Señores L. A. Podestá Costa (Argentina), A. Camillo de Oliveira (Brasil), Warren Kelchner (Estados Unidos de América) y Dan tés Bellegarde (Haití).

La Reunión convino, además, que habría dos Comisiones para considerar los temas incluidos en el programa, estando compuesta cada Comisión de los Ministros de Relaciones Exteriores, o sus Representantes, de todos los países, con el derecho de designar otro miembro de sus respectivas Delegaciones en caso de imposibilidad de asistir personalmente a la sesión.

Como resultado de sus deliberaciones, la Tercera Reunión de Ministros de Relaciones Exteriores de las Repúblicas Americanas aprobó las siguientes conclusiones:

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Ministros de Relaciones Exteriores, o sus representantes, que tomaron parte en la Reunión (Tercera Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores, Rio de Janeiro – 1942)

Argentina: Enrique Ruiz Guiñazú; Bolivia, Eduardo Anze Matienzo; Brasil, Oswaldo Aranha; Colombia, Gabriel Turbay; Costa Rica, Alberto Echandi; Cuba, ‘Aurelio Fernández Concheso; Chile, Juan Bautista Rossetti; Ecuador, Julio Tobar Donoso; EL Salvador, ‘Héctor David Castro; Estados Unidos de América, Sumner Welles; Guatemala, Manuel Arroyo; Haití, Charles Fombrun; Honduras, Julián R. Cáceres; México, Ezequiel Padilla; Nicaragua, Mariano Argüello Vargas; Panamá, Octavio Fábrega; Paraguay, Luis A. Argana; Perú, Alfredo Solf y Muro; República Dominicana, Arturo Despradel; Uruguay, Alberto Guani; Venezuela, Caracdolo Parra Pérez.

Presidente de la Reunión: Oswaldo Aranha, Ministro de Estado de Relaciones Exteriores del Brasil.

Secretario General: José de Paula Rodrigues Alves, del Brasil.


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Reglamento de la Reunión (Tercera Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores, Rio de Janeiro – 1942)

CAPITULO I Programa de la Reunión

Art. 1. El programa de las Reuniones de Consulta será preparado por el Consejo Directivo de la Unión Panamericana de conformidad con la resolución aprobada en la Reunión de Ministros de Relaciones Exteriores celebrada en La Habana.

Art. 2. El Gobierno que proponga el procedimiento de consulta transmitirá al Consejo Directivo la lista de asuntos que desea se traten en la reunión, indicando al mismo tiempo la fecha aproximada en que ésta deba verificarse. La lista de asuntos debe ser tan detallada y concreta como sea posible, limitándose a las cuestiones de carácter urgente que requieran pronta e inmediata atención por parte de los gobiernos de las Repúblicas Americanas.

Art. 3. Después de someterse a los demás gobiernos la relación de los asuntos propuestos, y de acuerdo con las observaciones e indicaciones que se reciban, el Consejo Directivo preparará el programa definitivo, fijará la fecha de la reunión y adoptará las medidas que se consideren convenientes para su organización.

Art. 4. Los temas nuevos que pudieran proponerse en el curso de las sesiones de la Reunión de Ministros de Relaciones Exteriores se admitirán en el programa sólo en caso de que se relacionen con los fines inmediatos de la asamblea y deberán contar, además, con la aprobación unánime de los Ministres o sus representantes.

CAPITULO II Funcionarios de la Reunión

DELEGADOS

Art. 5. Los miembros de las Reuniones de Consulta serán los Ministros o Secretarios de Relaciones Exteriores de las Repúblicas Americanas o el representante personal que en su lugar cada uno de ellos designe, los que se reunirán de conformidad con los acuerdos interamericanos de las Conferencias de Buenos Aires y de Lima.

Dichos miembros deberán ser acreditados con los debidos poderes por medio de credenciales expedidas por sus gobiernos o comunicaciones oficiales de sus Ministerios o Secretarías de Relaciones Exteriores al Ministerio o Secretaría de Relaciones Exteriores del país en que se verifique la reunión.

Art. 6. Los asesores técnicos que acompañen a los Ministros o Secretarios de Relacione Exteriores o a sus representantes, podrán asistir, con los Ministros o sus representantes, a las sesiones plenarias y a las juntas de las comisiones, pero sin derecho a voto.

En caso de que sea imposible para un Ministro de Relaciones Exteriores o para su representante asistir a una sesión determinada, ya sea plenaria o de alguna comisión, dicho Ministro o representante puede designar a alguno de los miembros de su delegación para que le substituya. En este caso el designado tendrá el derecho de voz y voto en nombre de su Ministro de Relaciones Exteriores. El nombramiento de dicho designado debe comunicarse previamente al Secretario General de la Reunión.

Art. 7. El Director General de la Unión Panamericana será considerado como miembro ex-oficio de la reunión, pero sin derecho a voto.

PRESIDENTE DE LA REUNIÓN

Art. 8. El Presidente de la República donde se efectúe la reunión designará al Presidente Provisional de la Reunión, quien presidirá la sesión inaugural y continuará ejerciendo sus funciones hasta que la Reunión elija al Presidente Permanente.

Art. 9. En ausencia del Presidente Permanente las sesiones serán presididas por los Ministros de Relaciones Exteriores o sus representantes de acuerdo con el orden de precedencia que se establecerá por sorteo en la primera sesión. Este orden de precedencia se observará también en la colocación de los delegados.

SECRETARIO GENERAL

Art. 10. El Secretario General será designado por el Presidente de la República donde se efectúe la Reunión y serán atribuciones del Secretario General preparar las actas de las sesiones y dirigir el trabajo de los funcionarios de la Secretaría.

CAPITULO III Comisiones

Art. 11. En la sesión inaugural se constituirá una Comisión de Credenciales y se nombrará también una Comisión de Coordinación, que se compondrá de un delegado repi ¿sentante de cada uno de los idiomas oficiales déla Reunión. La Reunión nombrará también las demás comisiones que juzgue necesarias y no considerará ninguna proposición si no ha sido previamente estudiada y aprobada por la comisión respectiva.

Art. 12. Cada Comisión eligirá su propio Presidente y designará un Relatór que presentará las conclusiones de la Comisión en las sesiones plenarlas de la Reunión. El informe de la Comisión será sometido al Secretario General por lo menos veinte y cuatro horas antes de que se verifique la sesión plenaria en que ha de presentarse con el fin de que las copias de dicho informe puedan distribuirse con la debida antelación a los Ministros de Relaciones. Exteriores o a sus representantes.

Art. 13. Cualquier Ministro de Relaciones Exteriores o su representante que no sea miembro de una comisión, tendrá el derecho de asistir a las deliberaciones de la misma y a tomar parte en ellas, pero sin el derecho de voto, el cual se limitará solamente a loe miembros de la Comisión. Las decisiones de la Comisión se adoptarán por mayoría de votos.

Art. 14. Con antelación a la primera reunión plenaria de la Reunión de Ministros o Secretarios de Relaciones Exteriores o sus representantes, se celebrará una sesión preliminar para considerar los asuntos que serán discutidos en la primera sesión plenaria.

Art. 15. Las decisiones que se adoptaren en la Reunión de Ministros o Secretarios de Relaciones Exteriores o sus representantes, antes de su aprobación formal, serán sometidas a la Comisión de Coordinación para que ésta coteje su texto en los diversos idiomas oficiales.

Art. 16. Serán idiomas oficiales de la Reunión el español, el inglés, el portugués y el francés.

CAPITULO IV Sesiones

Art. 17. Para celebrar una sesión plenaria se necesita que estén presentes los delegados de la mayoría de las naciones representadas.

Art. 18. Cada república representada tendrá derecho a un solo voto. Loe votos se emitirán separadamente por países y se harán constar en las actas.

Por regla general las votaciones se harán de viva voz, a menos que algún delegado pida que se hagan por escrito. En este caso, cada delegación depositará en una urna una cédula en la que se expresará el nombre del país representado y el sentido en que emite su voto. El Secretario General leerá en voz alta estas cédulas y contará los votos.

Art. 19. No se procederá a votar ningún informe, proyecto o proposición que verse sobre alguno de los asuntos incluidos en el programa, sino cuando estén presentes por lo menos los delegados de dos terceras partes de las naciones representadas en la Reunión.

Art. 20. Las proposiciones, informes y proyectos se entenderán aprobados cuando reúnan el voto afirmativo de la mayoría absoluta de los países representados en la sesión en que se tome la votación. Cualquier Ministro puede presentar reservas o abstenerse de votar.

Art. 21. Las sesiones de apertura y de clausura de la Reunión de Ministros o Secretarios de Relaciones Exteriores serán públicas. Se podrán celebrar otras sesiones públicas cuando de antemano así lo acuerden los delegados.

Art. 22. Todos los proyectos que los Ministros de Relaciones Exteriores o sus representantes deseen presentar a la Reunión, se entregarán al Secretario General dentro de las veinte y cuatro horas posteriores a la primera sesión plenaria. El Secretario General suministrará a los Ministros de Relaciones Exteriores o a sus representantes copias de los proyectos.

CAPITULO V

Actas de las Sesiones y Publicaciones de la Reunión de Ministros

Art. 23. El Secretario General levantará textualmente las actas de las sesiones públicas celebradas por los Ministros o Secretarios de Relaciones Exteriores o sus representantes. El Secretario General preparará un resumen de las sesiones plenarias privadas y de las exposiciones de los delegados. Estos resúmenes se conservarán en los archivos de la Secretaría General de la Reunión.

Art. 24. El Secretario de cada comisión preparará un acta sucinta de cada sesión para los archivos de la Reunión y en estas actas se asentarán en su totalidad las decisiones adoptadas por la comisión.

Art. 25. Las decisiones adoptadas en la Reunión de Ministros de Relaciones Exteriores o sus representantes se incorporarán en un Acta Final que será suscrita por los delegados en la sesión de clausura.

Art. 26. El Gobierno de la República donde se celebre la Reunión, publicará las actas de las sesiones plenarias públicas y el Acta Final, y transmitirá copia certificada de ellas a los gobiernos de las repúblicas americanas, a los delegados y a la Unión Panamericana.

Art. 27. Los originales de las actas parciales y del Acta Final se conservarán en los archivos de la Unión Panamericana, a donde serán enviados por el Secretario General de la Reunión.

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Programa de la Reunión (Tercera Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores, Rio de Janeiro – 1942)

I

Protección del Hemisferio Occidental

Consideración de las medidas que deben tomarse para preservar la soberanía y la integridad territorial de las repúblicas americanas:

  1. Estudio de las medidas para impedir que los extranjeros desarrollen, dentro de la jurisdicción de cualesquiera de las repúblicas americanas, actividades que pongan en peligro la paz y la seguridad de alguna de ellas, incluyendo el intercambio de información relativa a la presencia de extranjeros sospechosos en dichas repúblicas americanas.
  2. Estudio de las medidas que deberían tomar inmediatamente las repúblicas americanas para el desarrollo de ciertos planes y objetivos comunes que contribuyan al restablecimiento del orden mundial.

II

Solidaridad Económica

Consideración de las medidas que deben tomarse con el fin de fortalecer la solidaridad económica de las repúblicas americanas, incluyendo:

  1. El control de las exportaciones con el fin de conservar los materiales básicos y elementos necesarios para fines militares.
  2. Arreglos para, incrementar la producción de materiales de guerra.
  3. Arreglos para proporcionar a cada país los productos de importación esenciales para el sostenimiento de su economía interna.
  4. El sostenimiento de transportes marítimos adecuados.
  5. El control de las actividades comerciales y financieras de los extranjeros que sean perjudiciales al bienestar de las repúblicas americanas.
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